
El Cerro del Castillo de Alfambra, entre la niebla y la escarcha de una fría mañana invernal.
Publicado en: La magia de viajar por Aragón, 143, Zaragoza, 2024, 66-74
Javier Ibáñez, Rubén Sáez & José Francisco Casabona
Del vergel de Fuentes Calientes a los templarios de Camañas.
En el lejano año de 1174, Alfonso II de Aragón donó un amplio territorio del valle del Alfambra a la Orden de Monte Gaudio, con el fin de consolidar la frontera meridional del reino frente a los almohades. Esta orden militar había sido fundada un año antes por el conde Rodrigo Álvarez de Sarria, para defender a los peregrinos que iban a Tierra Santa; tenía su sede en Mons Gaudii, colina situada en Nabi Samwil, a 4 km de Jerusalén. En los años siguientes, el monarca aragonés les otorgó otras posesiones en este valle y en el del Turia.
La conquista de Jerusalén por Saladino (1187) obligó a la orden a trasladar su sede maestral a Alfambra y centrar su actividad en el reino de Aragón. Alfonso II aprovecho esta circunstancia para reforzar su papel en la frontera Sur; fundó la Orden del Hospital de San Redentor en la villa de Teruel (1188), vinculándola a Monte Gaudio; y le otorgó nuevas posesiones, en este caso en el Maestrazgo. Pero la decidida apuesta del rey por Monte Gaudio se truncó debido a tensiones internas en el seno de la Orden; al final, el monarca optó por fusionarla con el Temple, a la que traspasó sus anteriores donaciones; muchos de sus freires ingresaron en el Temple, mientras que otros fundaron la Orden de Monfragüe en el Reino de León.
Aunque la pertenencia de esta parte del valle del Alfambra y el Altiplano turolense a la Orden de Monte Gaudio duró solo dos décadas, fue un periodo trascendental para los núcleos de población que han llegado hasta nuestros días; hubo otras muchas aldeas en este territorio que desaparecieron en ese periodo, agregando sus tierras a los municipios supervivientes. Por ello, el 850º aniversario de la implantación de la Orden en tierras turolenses, parece un buen momento para visitar los pueblos que se consolidaron en este convulso periodo. Lo haremos en dos itinerarios, que nos permitirán descubrir una zona de la provincia de Teruel muy poco conocida: el Territorio Monte Gaudio. Para organizar nuestros viajes, contamos con la página https://territoriomontegaudio.es, donde hay abundante información y en la que nos podemos descargar distintos folletos y ver un vídeo promocional.
En esta primera ruta, saldremos de Zaragoza por la A-23 dirección Teruel; tras tomar la N-211 en Caminreal y la A-1510 en el desvío a Portalrubio, llegaremos a Fuentes Calientes en poco más de hora y media.
El vergel de Fuentes Calientes.
Fuentes Calientes es el vergel del Altiplano turolense, extensa llanura situada a 1.200 m.s.n.m. que tendremos oportunidad de recorrer en nuestro viaje. El caserío de esta pequeña población está presidido por la iglesia de la Asunción, templo del siglo XVI de cabecera poligonal, junto a la que se alza su torre-campanario.
En el entorno del casco urbano de Fuentes Calientes podemos encontrar diversos lugares de interés vinculados con el agua. Destaca el Molino de Fuentes, con su maquinaria perfectamente conservada. En su interior, adaptado como centro cultural, hay una exposición permanente dedicada al Camino de los Almorávides, nombre con el que se conoce al tramo final del itinerario seguido por el ejército almorávide que fue derrotado por Alfonso I en la Batalla de Cutanda (1120). Desde allí podremos dar un entretenido paseo junto a las balsas y el arroyo de la Vega, flanqueado por chopos cabeceros. Un poco más lejos, pero también accesible con automóvil, se encuentra la Fuente Picada (siglo XV).
Perales del Alfambra, la villa de Fray Juan Cebrián.
De retorno a la A-1510, nos dirigiremos en dirección Sur hasta Perales, trayecto de menos de 10 minutos de duración. Sobre los llanos del Altiplano, emergen dos hitos que nos señalan la presencia de la villa: un enorme silo, reflejo de la importancia del cultivo del cereal en este territorio; y la torre de la iglesia, situada en una ligera elevación.
La iglesia de la Asunción es un compendio de etapas constructivas, cuyo resultado final es un curioso templo de planta compleja, con distintas alturas. Como remate, una peculiar torre campanario, en la que el neomudéjar turolense convive con otras reminiscencias del arte islámico ajenas a esta tradición, como el arco tumido. En su interior, destaca la gran cúpula vaída del presbiterio, con los cuatro evangelistas en las pechinas; y la capilla del Olivar, cubierta con una cúpula elíptica y abierta al presbiterio a través de una monumental portada manierista. Esta última capilla perteneció a un relevante personaje histórico de Perales: Fray Juan Cebrián (1585-1662), que fue virrey de Aragón, obispo de Teruel y Albarracín y arzobispo de Zaragoza, además de teólogo, general de la Merced y calificador del Santo Oficio.
En la parte posterior de la parroquial se conserva parte de un potente torreón circular. Se trata del antiguo castillo, construido entre 1348 y 1355, poco antes de la Guerra de los Dos Pedros.
La impronta de Fray Juan la encontramos en otros puntos de la villa, como la ermita de San Juan Bautista, que era su oratorio privado; construida en 1628, es de planta centralizada y está cubierta por una bella cúpula de gusto clasicista. También se conserva el gran portalón de sillería de su palacio.
El repertorio del patrimonio religioso de Perales es mucho más amplio, incluyendo la cruz cubierta, situada junto a la carretera N-420, y la ermita de Santa Bárbara.
También es recomendable visitar Villalba Alta, antiguo municipio adscrito a Perales, en cuyo caserío destaca la iglesia del Salvador (siglo XVIII). No podemos perdernos la ermita de la Virgen del Águila, a la que se puede acceder desde Villalba por una pista asfaltada. De origen románico, fue objeto de numerosas ampliaciones y reformas; a la cabecera absidial se le agregó la nave, con cubierta de madera sustentada en arcos diafragma apuntados (siglo XIV); y el crucero, cubierto con bóvedas de crucería (siglo XVI). También se decoró con esgrafiados barrocos (siglo XVIII). Medio milenio de Historia del Arte resumido en un edificio de 250 m2 de superficie.
Camañas: templarios y figuras fantásticas.
Camañas es una pequeña población llena de sorpresas; está a un cuarto de hora de Perales, por la A-1509 hasta Visiedo y, desde allí, por la TE-V-1009. El edificio más destacado es la antigua iglesia parroquial, actual ermita del Consuelo. Epicentro de la aldea medieval, empezó a construirse a finales del siglo XII o principios del XIII, momento en el que se levantó su ábside, cubierto con bóveda de medio cuarto de horno; esta parte se encuentra decorada con pinturas tardo-románicas, con el característico Pantócrator, rodeado por el Tetramorfos. Las paredes que van del ábside al arco triunfal también están decoradas con distintas figuras, si bien solo se ha sacado a la luz una mínima parte, permaneciendo el resto bajo múltiples capas de pintura.
A partir del arco triunfal, el edificio tiene una cubierta de madera a doble vertiente, sustentada por arcos diafragma. Y es precisamente la cubierta la que nos depara la mayor de las sorpresas: varias vigas (y los canes que las sustentan), decoradas con un interesante repertorio de pinturas gótico-mudéjares, organizado en torno a tres temas. Uno es el “ciclo de los caballeros”, con un amplio conjunto de jinetes templarios, acompañados por su maestre (que utiliza como emblema heráldico la representación de la Cúpula de la Roca, cuyo uso heráldico sólo se conocía en los sellos) y por el rey de Aragón; están combatiendo contra jinetes musulmanes, parte de los cuales se baten en retirada para refugiarse en una fortaleza. Debió pintarse entre 1261 y 1307 y representa un acontecimiento bélico vinculado a la conquista del Reino de Valencia.
Otro ciclo está protagonizado por una alegoría de la lucha entre el bien y el mal, en el que participan algunas criaturas fantásticas, sacadas del imaginario medieval; en este contexto, aparecen dos aves bebiendo de un cáliz, imagen eucarística en la que algunos ven la representación del Santo Grial.
Cerca de la antigua parroquial está el Castillo, que controlaba el camino que unía los valles del Alfambra y el Alto Jiloca. La parte más antigua es una torre de tapial calicostrado, construida entre 1174-1188 por los freires de Monte Gaudio. A ella se agregó un amplio recinto rectangular, erigido ya por los templarios; hace unas décadas, en su interior se construyó un depósito de agua, cuya parte superior sirve de mirador privilegiado de toda la contornada.
Ya entre el caserío, se encuentra la monumental iglesia de la Asunción, construida por los sanjuanistas entre 1580 y 1594, con una interesante portada renacentista y una esbelta torre campanario. El conjunto de Edad Moderna se completa con el Ayuntamiento, con lonja en su planta baja, que sigue el modelo de las casas concejiles aragonesas; y la fuente vieja, de sillería, situada a la entrada del pueblo.
Para terminar, podemos prolongar nuestra excursión visitando el Cerro de la Mina, que forma parte de las posiciones de la Guerra Civil habilitadas dentro del proyecto Atrinchérate.

Caballero de la Orden de Monte Gaudio, según una interpretación de principios del siglo XVIII (Filippo Bonanni, 1711, Ordinum equestrium et militarium Catalogus in imaginibus expositus & cum brevi narratione, Roma).

Jinete templario, con los emblemas de la Orden. Antigua iglesia de Camañas.

Ruinas de una de las aldeas despobladas en el siglo XII o primeras décadas del XIII, cuyos términos se agregaron a los de Perales del Alfambra.

Municipios que forman el Territorio Monte Gaudio.

Chopos cabeceros del arroyo de la Vega (Fuentes Calientes).

Iglesia de la Asunción de Fuentes Calientes.

Maquinaria del Molino de Fuentes (Fuentes Calientes).

Detalle de la Fuen Picada, de Fuentes Calientes.

Portada manierista que comunica la capilla del Olivar con el presbiterio de la iglesia de Perales del Alfambra.

Visita guiada al Castillo de Perales del Alfambra.

Cúpula de la ermita de San Juan Bautista de Perales del Alfambra

Ermita de Santa Bárbara (Perales del Alfambra).

Portada de la ermita de la Virgen del Águila de Villalba Alta (Perales del Alfambra).

Cabecera de la antigua iglesia de Camañas, antes de su restauración.

Decoración pictórica de la cabecera de la antigua iglesia de Camañas.

Posible maestre templario, con la Cúpula de la Roca como emblema heráldico- Antigua iglesia de Camañas.

Dos aves bebiendo en el Santo Cáliz, símbolo de la Resurrección. Antigua iglesia de Camañas.

Fachada Suroeste de la torre del Castillo de Camañas; sobre el zócalo de mampostería regularizada y sillería (1), se alzaba el muro de tapial, del que se conserva el núcleo (2) y el paramento interior. Debido a su deterioro, el paramento exterior de tapial fue picado y revestido con una capa de mortero (3), para luego forrarlo con una mampostería, de peor calidad que la base (4)

Iglesia de la Asunción de Camañas con la Ermita de Nuestra Señora del Consuelo en primer término.

Balsa de Carralidón (Fuentes Calientes).

Portalón de acceso al palacio de Fray Juan Cebrián (Perales del Alfambra).

Un extraño e inquietante ser nos mira desde la cubierta de la antigua iglesia de Camañas.

Dragón con extraño ser saliéndole de la boca, en la cubierta de la antigua iglesia de Camañas.




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