
Castillo de Celadas, la fortaleza palacial mejor conservada de la comarca Comunidad de Teruel.
Publicado en: La magia de viajar por Aragón, 144, Zaragoza, 2024, 80-88
Javier Ibáñez, Rubén Sáez & José F. Casabona
Del mayor castillo-palacio de la comarca a las cuevas artificiales andalusíes.
En el número anterior de la revista propusimos una primera excursión por Territorio Monte Gaudio, conjunto de pueblos turolenses del valle del Alfambra y del Altiplano que perteneció a la Orden militar de Monte Gaudio en las últimas décadas del siglo XII. Hoy volvemos a esta zona para realizar un segundo recorrido, para el que contamos con los folletos, el vídeo y la amplia información disponible en la web https://territoriomontegaudio.es. Saldremos de Zaragoza por la A-23 dirección Teruel; en la salida 131 tomaremos la TE-V-1001 dirección Celadas, recorrido que en total nos llevará poco más de hora y media.
Celadas y su monumental castillo-palacio.
Celadas se asienta en una suave elevación, de la que emerge con claridad la torre de la iglesia de Santo Domingo de Silos, edificio gótico-renacentista con una bella portada plateresca, construido por el maestro Pedro Texado entre 1583 y 1588.
Menor alzado conservan las torres del antiguo castillo. Este edificio bajomedieval (utilizado como Ayuntamiento), es el castillo-palacio más grande y mejor conservado de toda la comarca. Fue erigido en el siglo XV por la Orden de San Juan. Construido con sillería, destaca la fachada principal, flanqueada por dos torres cuadradas. En su interior hay una exposición permanente sobre el Patrimonio Cultural de Celadas.
Otro elemento que no nos podemos perder es la Fuente Vieja, construida por Pierres Vedel en 1560, tras terminar el Acueducto de Teruel y mientras realizaba la Mina de Daroca y la iglesia de Santa Eulalia. A unos 400 m de distancia por la carretera que va hacia Teruel, está el pozo de captación y el acceso a la galería que discurre bajo la rambla, partes esenciales de esta pequeña joya de la ingeniería hidráulica renacentista.
Celadas fue una población muy disputada durante la Guerra Civil. Al Norte del casco urbano, en Santa Bárbara, se instaló el puesto de mando franquista desde el que se dirigieron las primeras operaciones de la Batalla del Alfambra. Frente a ella, está la posición republicana de Loma de Casares, con varias covachas habilitadas como zona de vida; a este enclave se accede desde la pista asfaltada que va a Alfambra, que sale de las inmediaciones del pozo de captación de aguas de Vedel. Estas dos posiciones, así como el resto de las que mencionaremos en esta excursión, han sido objeto de excavaciones arqueológicas y disponen de zonas de aparcamiento, señalización y mesas de interpretación.
Alfambra, sede maestral.
Desde la pista asfaltada de Alfambra, también podremos acceder a la posición del Alto del Capón (Alfambra), situada a menos de 15 minutos de Loma de Casares. El trayecto desde esta última hasta la villa de Alfambra, nos llevará unos 10 minutos.
Alfambra ha sido siempre la capital del Territorio Monte Gaudio. El Cerro del Castillo atesora en su subsuelo más de cuatro mil quinientos años de Historia. Durante ese largo periodo, en su cumbre o sus laderas se ha asentado el principal núcleo de población de todo el Bajo Alfambra. En época andalusí se erigió un hisn (castillo rural), que tenía bajo su control la mayor parte del territorio que, entre 1174 y 1182, Alfonso II entregó a Monte Gaudio. Desde 1187 acogió la sede maestral de esta Orden, pasando en 1196 a manos del Temple y, tras su disolución, a la de San Juan. Organizada como fortaleza conventual, mantiene estructuras de buena parte de estos periodos, destacando su monumental aljibe (con un complejo sistema de decantación de las aguas de pluviales) y las construcciones andalusíes, templarias y sanjuanistas del flanco septentrional. Sobre un espolón de la ladera Sureste se conservan los muros de la Iglesia Alta, monumental templo de Monte Gaudio y/o del Temple, que desempeñó las funciones de parroquial hasta 1659.
En la villa y su término también hay otras interesantes construcciones vinculadas a la Orden de San Juan, como la iglesia de la Asunción, de la que emerge, como hito urbano, su torre de sillería. La ermita de Santa Ana, con interesantes pinturas del siglo XVI. Y la ermita de San Juan Bautista, del siglo XVIII.
Pero el repertorio patrimonial de Alfambra es mucho más amplio y variado. En la parte meridional del término está el Castillo de Troya-Románica, fortaleza andalusí protegida por un monumental foso tallado en la roca; junto a él, hay varios conjuntos de cuevas artificiales de ese mismo periodo. En el casco urbano podemos ver distintas casonas, como el palacio de los Gonzalo de Liria, rematado con la típica galería aragonesa de arquillos; también abundan buenos ejemplos de patrimonio industrial, como la estación de ferrocarril y el puente de la Venta (que nunca llegaron a entrar en servicio), la antigua harinera y el centro de interpretación dedicado a la remolacha.
Escorihuela, la Torrecilla y el Portachuelo.
Por la TE-V-8002 llegaremos a Escorihuela en menos de 10 minutos. El edificio más destacado de su casco urbano es la iglesia (siglo XVII), con portada de esquema serliano; su interior está cubierto de esgrafiados barrocos, identificándose por doquier la parrilla, símbolo del martirio de San Lorenzo, primigenia advocación de este templo.
Si seguimos por la carretera TE-V-8002 llegaremos hasta la zona de la Torrecilla y el Portachuelo, cerca ya de la coronación del puerto de Castelfrío. Es un espacio situado a considerable altura (entre 1.300 y 1.700 msnm.), en la vertiente occidental de la Sierra del Pobo; la confluencia de distintos factores ambientales (topografía y variación geológica y bioclimática), contribuyeron durante época andalusí al desarrollo de asentamientos ganaderos, complementarios a las alquerías agrícolas de la vega. Tras la conquista aragonesa, se instaló una aldea, el Portichuelo, que llegó a contar con más de 70 habitantes y una iglesia parroquial (documentada desde 1212); desgraciadamente, la Peste Negra y la Guerra de los Dos Pedros propiciaron su declive. Los trabajos arqueológicos ya se han iniciado en toda esta zona, donde podemos visitar el asentamiento de La Torrecilla (cerca del merendero homónimo) y el conjunto de la Guerra Civil del Portachuelo, con dos líneas escalonadas de trincheras, nidos de ametralladora, puestos de tirador y pequeños refugios de vida.
Orrios y el complejo de San Miguel.
Para ir a Orrios podríamos retornar a la N-420 y, desde ésta, tomar la TE-V-8006; pero el camino más directo es la pista asfaltada que une ambas poblaciones, por la que deberemos circular con precaución por sus numerosos baches. Si optamos por la pista asfaltada, pasaremos junto a los espectaculares aljezares de Escorihuela, con galerías y salas subterráneas de más de 5 m de altura, cuya visita no podemos recomendar por el riesgo de desprendimiento. Más adelante, a 10 minutos de Escorihuela, se encuentra San Miguel, complejo patrimonial en proceso de puesta en valor, formado por una torre andalusí (ubicada en el espolón), varias cuevas artificiales (cuidado con el pozo vertical de una de ellas) y los restos de la ermita de San Miguel (siglo XV), asentada sobre sobre la antigua aldea de Miraveto, documentada en 1174-76.
Ya en el casco urbano de Orrios, entrando desde Escorihuela, pasaremos cerca de la Torre Vieja; es el campanario de la anterior parroquial, sustituida en el siglo XVIII por la cercana iglesia de la Asunción, templo barroco clasicista. Frente a esta última podremos ver uno de los múltiples peirones que jalonan tanto el casco urbano como algunas partidas rurales. Siguiendo por esa misma calle pasaremos junto al palacio de los marqueses de la Cañada, que, además de por su sobria portada, destaca por las pinturas de la cubierta elíptica de la escalera. Y en una calle anexa está la antigua casa consistorial, con su monumental lonja, que sigue los patrones clásicos de las casas concejiles aragonesas de Edad Moderna.
Una vez finalizada esta segunda excursión, retornamos a Zaragoza en menos de dos horas, con la sensación de haber recorrido un territorio con un Patrimonio Cultural singular, pero que aún permanece alejado de los circuitos turísticos habituales.

Iglesia de Santo Domingo de Silos, de Celadas.

Mina subterránea que une el pozo con la Fuente Vieja (Celadas).

Entrada a uno de los refugios de Loma de Casares (Celadas).

Vista aérea de las trincheras y los refugios del Alto del Capón (Alfambra).

Aljibe del Castillo de Alfambra, con un interesante sistema de decantación.

Muros perimetrales de la Iglesia Alta de Alfambra.

Interior de la Ermita de Santa Ana (Alfambra).

La estación de Alfambra lleva casi un siglo esperando el paso de su primer ferrocarril.

Interior de la Iglesia de la Inmaculada de Escorihuela. La omnipresente parrilla de San Lorenzo recuerda la advocación original de este templo.

Línea superior de trincheras, con nido de ametralladora de El Portachuelo (Escorihuela).

Galería de entrada a los aljezares en Escorihuela. Estas interesantes cavidades presentan un importante riesgo de caídas y desprendimiento.

Cuevas de San Miguel (Orrios), con un peligroso pozo vertical. Todavía no se encuentran habilitadas para la visita.

Iglesia de la Asunción, de Orrios.

Peirón de la Virgen del Pilar, en la parte septentrional del casco urbano de Orrios.

Pinturas de la escalera del Palacio de los Marqueses de la Cañada, de Orrios.

Foso del Castillo de Troya-Románica (Alfambra), tallado en la roca.

Exposición permanente sobre el Patrimonio de Celadas, en la escalera del Castillo.




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