
Recorrido y situación de las posiciones: Santa Bárbara (A), Loma de Casares (B), Centro de interpretación de la Batalla del Alfambra (C), Cerro Montero (D), Cerro del Piojo (E), Fortines junto a Torrelacárcel (F), Fortines del Cabezo Alto (G), La Serretilla (H), Morrón de la Tejería (I), Cerro de la Mina (J) y Alto del Capón (K).
Publicado en: Verde Teruel, n º 62, Teruel, 2023, pp. 62-64
Rubén Sáez, Javier Ibáñez, Amable García & Ismael Villalba
El frente de operaciones.
CELADAS, ALTO JILOCA, ALTIPLANO Y ALFAMBRA.
La ciudad de Teruel y las poblaciones próximas a ella fueron objeto de virulentos combates durante los casi tres años de la Guerra Civil, siendo claves en el conflicto las denominadas batallas de Teruel y del Alfambra. Estas circunstancias explican la existencia de abundantes vestigios de la contienda en el territorio de la actual Comarca Comunidad de Teruel.
El objetivo del presente reportaje, y de otros dos que aparecerán en los próximos números de la revista, es el de dar a conocer algunas de las más destacadas evidencias de este patrimonio bélico conservado en la Comarca, en su mayor parte agrupadas dentro de “Atrinchérate” (https://turismocomarcateruel.com/atrincherate/) y “Batállate” (http://batallate.es). Partiendo de Teruel, en este primer reportaje transitaremos por tierras de Celadas, el Alto Jiloca y las Parameras del Campo de Visiedo hasta llegar al Alfambra; en el próximo, saldremos del valle del Alfambra, para ascender por el Portichuelo-Castelfrío a los llanos de El Pobo, y retornar a la capital por Corbalán; el tercer y último reportaje lo dedicaremos a la densa concentración de posiciones existentes en torno a Teruel. Un intenso recorrido circular que puede tratar de cubrirse en tres jornadas, pero para el que recomendamos destinar seis o siete días; una completa inmersión en el patrimonio bélico de la Comarca, que nos permitirá conocer los acontecimientos históricos, las técnicas y estrategias militares utilizadas y los escenarios del conflicto, además de comprender las duras condiciones de vida a las que se vieron sometidos los soldados de ambos bandos; y también una magnífica oportunidad para visitar bellos parajes muy poco transitados, y de descubrir nuestros paisajes, contemplándolos desde los privilegiados miradores en los que se instalaron buena parte de estas posiciones.
Santa Bárbara y Loma de Casares (Celadas).
Iniciamos nuestro recorrido a la salida de Teruel, tomando la carretera TE- V-1001, que se dirige a Celadas. A la entrada de esta localidad encontraremos indicaciones para llegar a las dos posiciones que han sido acondicionadas para la visita: Santa Bárbara y la Loma de Casares. En un futuro, esperamos que no muy lejano, podremos visitar un centro de interpretación dedicado a la Guerra Civil en un edificio situado frente a la monumental iglesia parroquial.
Celadas desempeñó un papel clave en el frente de Teruel durante todo el conflicto, al controlar los accesos a la encrucijada de comunicaciones sobre la que se asienta la capital turolense.
Podemos ir en primer lugar a la posición de Santa Bárbara, a la que se accede tras pasar junto al Castillo, por una pista que sale al Norte del casco urbano, junto a la Ermita de Santa Quiteria; fue un observatorio fundamental para el ejército franquista, especialmente en los inicios de la Batalla del Alfambra. En este enclave instaló el general Aranda el puesto de mando avanzado del Cuerpo de Ejército de Galicia. Y desde allí se coordinó el fuego artillero y la ofensiva que permitió romper el frente republicano entre el 5 y el 7 de febrero de 1938.
En esta posición destaca un refugio subterráneo excavado en la roca. Cuenta con doble acceso y está rodeado por una línea de trincheras. Junto al mismo se conserva el rótulo "VIVA ESPAÑA", realizado con piedras blanqueadas con cal, destinado a evitar el "fuego amigo" de la aviación franquista.
Completa el conjunto una trinchera principal con trazado en zig-zag, de la que parten múltiples ramales, que fueron objeto de excavaciones arqueológicas en 2019. Uno de ellos comunica con el refugio subterráneo y otro conduce a un espacio cuadrangular, identificado con el puesto de mando documentado en una fotografía de la Biblioteca Nacional de España; fechada el 6-2-1938, en ella aparecen varios oficiales observando el bombardeo sobre la Loma de Casares.
Precisamente, la posición de Loma de Casares fue uno de los principales vértices sobre los que pivotó la línea gubernamental en este sector, siendo el último reducto republicano de Celadas en ser tomado. A este enclave se llega desde la zona de nacimiento de la interesantísima captación de agua realizada por Pierres Vedel para alimentar la Fuente de Celadas, situada a unos 430 m de distancia de la localidad por la carretera que conduce a Teruel. Las excavaciones arqueológicas de 2019 dejaron al descubierto cuatro estructuras de refugio y vida, comunicadas entre sí mediante una trinchera auxiliar. Enlazaba con una trinchera principal y unía las posiciones de retaguardia con la línea de combate. Dos de los espacios de vida eran subterráneos. Como cubierta de los otros dos espacios de vida se emplearon planchas de fibrocemento y se abrieron pequeñas chimeneas en la roca. Además de los cuatro espacios de vida excavados, se ha detectado otra docena más de estructuras de este tipo.
Cerro Montero y Cerro El Piojo (Villarquemado).
Tras recorrer los vestigios de Celadas, retomaremos la carretera TE-V-1001 para acceder a la Autovía A-23, desde donde nos dirigiremos hacia Villarquemado. Durante la mayor parte de la Guerra Civil, el frente estuvo estabilizado en el Alto Jiloca, con las tropas sublevadas protegiendo las comunicaciones entre Teruel y Zaragoza desde diversas alturas existentes dentro del valle y el ejército gubernamental instalado en Sierra Palomera.
Podemos empezar nuestra visita en el Centro de Interpretación de la Batalla del Alfambra (C/ de la Virgen nº 22, junto a las piscinas municipales), abierto de miércoles a domingo en el mes de agosto y los fines de semana durante el resto del año.
Para llegar a las trincheras republicanas del Cerro Montero se debe tomar la pista asfaltada de la Fuente de la Carrasca; una vez en el Merendero de la Balsa de Medio Monte, cogeremos el camino de la izquierda, en dirección Norte, siguiendo las señales instaladas. Esta posición está a escasa distancia de la del bando sublevado, situada en el conocido como Montón de Tierra. Estos enclaves sólo adquirieron protagonismo durante la Batalla del Alfambra, a principios de febrero de 1938, cuando fueron atacados por la 85ª División del bando sublevado. Al frente de su defensa se encontraban tropas de la 151ª Brigada Mixta, que nada pudieron hacer por evitar su captura.
A las trincheras del Cerro del Piojo se puede acceder desde las del Cerro Montero o por la carretera TE-V-1008, que va de Santa Eulalia a Alfambra. Realizadas también por el ejército gubernamental, su función era proteger el corredor que unía el valle del Jiloca con el del Alfambra. El puesto de mando del sector se localizaba en las inmediaciones de Patagallina.
Los fortines de Torrelacárcel.
Siguiendo por la Autovía Mudéjar, llegamos a Torrelacárcel, que desempeñó un importante papel durante la Guerra Civil. Sus posiciones formaban parte del conjunto defensivo franquista, que se extendía siguiendo el curso del río Jiloca desde Calamocha hasta las inmediaciones de Teruel y cuya principal función era proteger la carretera y la vía férrea que comunicaban la capital turolense con Zaragoza. Esta línea defensiva se oponía a la gubernamental, que pivotaba sobre Argente, Aguatón y Sierra Palomera.
Torrelacárcel cuenta con dos importantes posiciones. La primera está formada por un conjunto de fortines situado junto al casco urbano, al que se accede por la C/ Medio. Está formado por dos refugios y dos nidos de ametralladora de hormigón, que adoptan una disposición en cremallera, protegiendo el camino que une la población con la carretera TE-V-1002, que comunica el valle del Jiloca con Aguatón, Argente y el Altiplano.
La segunda posición se sitúa también próxima a la carretera TE-V-1002, accediéndose por un camino que parte a mano izquierda a la altura del kilómetro 2. Ocupa la cumbre del Cabezo Alto. El conjunto está formado por tres construcciones de hormigón, en las que se realizaron excavaciones arqueológicas a principios de año. Destaca un amplio fortín rectangular, dividido longitudinalmente en dos estancias separadas por un muro. La primera es un pasillo de tiradores, con nueve posiciones para el disparo de fusilería. La segunda, situada a espaldas de la anterior y comunicada con ella por dos estrechos pasos, debió servir como zona de descanso. Aunque hoy se encuentra descubierta, en la Guerra Civil contaba con techo. Por los grafitis conservados, se sabe que fue levantada por la 8ª Compañía del 5º Regimiento de Zapadores.
En torno a este enclave principal se localizan otras dos posiciones de hormigón con gruesos muros y puestos de tiro. En ellas también aparecen grafitis, en este caso alusivos al General Franco. Todas las construcciones se encuentran comunicadas por medio de trincheras.
La Serretilla - Mascarón (Argente).
Continuando por la carretera TE-V-1002, abandonamos el valle del Jiloca y las posiciones franquistas, para cruzar la Sierra de Palomera y adentrarnos en las líneas republicanas. Ya en el Altiplano, podemos acceder a La Serretilla-Mascarón por el sendero local SL-TE 8, de carácter circular, que si lo recorremos completo nos llevará también a la legendaria Cueva de Ramiro El Monje. Este conjunto de posiciones constituía un frente de más de 4 kilómetros de longitud, que incluía no menos de 16 enclaves fortificados. Las trincheras se encuentran protegidas por parapetos de piedra seca, en algunos casos de casi 2 metros de altura. Poseen un trazado en zig-zag y cuentan con puestos de tirador cada cierta distancia.
Durante buena parte de la Guerra Civil, los enclaves gubernamentales del Altiplano y el valle del Alfambra habían quedado en retaguardia, formando una segunda línea defensiva y protegiendo las comunicaciones de las posiciones republicanas del entorno de Teruel con las Cuencas Mineras. Pero esta relativa tranquilidad se truncó el día 5 de febrero de 1938, cuando parte de la 5ª División de Navarra rompió el frente republicano en los montes de Argente, dando comienzo la Batalla del Alfambra. A lo largo de la jornada siguiente, la 1ª División de Caballería, compuesta por 3.000 jinetes al mando del General Monasterio, cargó sobre las llanuras del Campo de Visiedo. Esta rápida maniobra franquista arrolló las defensas republicanas (incluida Las Serretilla-Mascarón), hasta alcanzar la línea Alfambra-Perales del Alfambra. Esto permitió a la caballería sublevada copar a las fuerzas gubernamentales de Sierra Palomera. Aunque parte de los batallones republicanos pudieron replegarse, fueron hechos prisioneros 3.000 hombres (otras fuentes hablan de 1.600), además de capturar 3.600 fusiles, 60 ametralladoras y 5 piezas de artillería. El 7 de febrero la ofensiva del Alfambra ya había concluido. El bando sublevado había conquistado 14 localidades, que habían permanecido fieles a la República desde el estallido de la guerra.
El Morrón de la Tejería y el Cerro de la Mina (Camañas).
Seguimos nuestro itinerario por la carretera TE-V-1009, en dirección hacia la TE-V-1008 (carretera de Santa Eulalia a Alfambra); unos 5 km después de pasar junto al casco urbano de Camañas, debemos tomar un camino a mano derecha, perfectamente señalizado, que nos conducirá al Morrón de la Tejería. Esta peculiar posición se encuentra formada por pequeños tramos de trincheras, que se suelen vincular con un puesto provisional asociado a la retirada de las tropas republicanas.
Tras retornar nuevamente a la carretera TE-V-1009 con dirección a la TE-V-1008 y recorrer unos 700 m, cogeremos un camino a mano izquierda que, tras pasar junto a la Masía de la Ermita y a unas antiguas instalaciones mineras, nos conducirá al Cerro de la Mina. Esta posición resultaba clave para controlar las comunicaciones entre el Alto Jiloca y el Altiplano, al alzarse sobre el barranco de Villarrosano, que cruza la Sierra de Palomera por un amplio collado; la carretera de Santa Eulalia a Alfambra (con un ramal hacia Camañas) discurre junto a este barranco.
Las trincheras en esta posición se extendían por todo el cerro, siguiendo un trazado en zig-zag, que rodeaba casi por completo su cima. Contaban con parapetos de piedra seca, pozos de tirador y otras posiciones de mayor tamaño, quizás para ametralladora. Actualmente está rehabilitada aproximadamente la mitad del conjunto.
En el momento de la ofensiva nacional del Alfambra, la posición estaba defendida por la 59ª Brigada Mixta. El día 6, fue conquistada por el Tabor de Caballería Mehala de Gomara. De forma simultánea, la 83ª División se dirigió hacia la localidad de Camañas, tomando las alturas de los Mases, y la 84ª, que ya había ocupado la zona de Las Majadillas (entre Alfambra y Celadas), giraba hacia el Sur y atacaba los vértices Calorina y Corral Blanco.
El Alto del Capón (Alfambra).
Tras visitar el Cerro de la Mina, proseguiremos por la carretera TE-V-1009 hasta enlazar con la TE-V-1008, dirección Alfambra. Poco antes de llegar al kilómetro 19, debemos desviarnos por una pista asfaltada situada a mano derecha, frente a las ruinas de un corral, que se dirige hacia Celadas. A poco más de 1,3 km de distancia, en una pronunciada curva, tomaremos el camino de la izquierda, que pasa junto a los corrales de Cabigordo antes de ascender al Alto del Capón.
Esta posición protegía el valle del Alfambra y las vías de comunicación que lo recorren. Las estructuras defensivas, de más de 1 km de longitud, enlazan con las de Cerralba. Se han realizado excavaciones arqueológicas en un estrecho espolón, rodeado por una trinchera perimetral y cortado por otra transversal que enlaza las dos laderas. Asociados a la trinchera principal, hay varios refugios excavados en la roca, en parte colapsados. Ha sido excavada la boca de entrada de dos de estos refugios, pero no su interior, al existir riesgo de colapso. En uno de ellos se ha identificado una precaria chimenea, destinada a facilitar la salida del humo generado por las hogueras.
Las estructuras se prolongan más allá del espolón, al otro lado de la pista, con más líneas de trincheras y más refugios subterráneos. También es posible apreciar la presencia de estructuras cuadrangulares, que podrían corresponderse con espacios de vida.
Si seguimos hasta Alfambra por la TE-V-1008, pasaremos junto a una construcción de hormigón de unos 100 m2, utilizada como refugio, puesto de mando y polvorín. Se encuentra muy cerca del casco urbano, frente al cementerio de Alfambra.
LOS FORTINES DEL PLANO VILLEL.
Villel se sitúa al Sur de Teruel, fuera de la ruta descrita. Este municipio fue recuperado por tropas gubernamentales procedentes de Cuenca, en agosto de 1936. Fue un territorio clave para la contención de un potencial avance enemigo por el valle del Turia y como lugar de concentración de las fuerzas republicanas que atacaron Teruel. La localidad se mantuvo en poder republicano hasta la ofensiva nacional sobre Levante.
Para llegar a los fortines del Plano hay que ir por la carretera N-330 hasta la entrada de Villel y tomar la pista de la Fuensanta (a mano derecha, al pie del Castillo); a 1,7 km de la carretera, debemos tomar un camino secundario que sale a mano izquierda, que nos conducirá hasta la loma sobre la que se asientan las fortificaciones. La posición cuenta con dos líneas defensivas escalonadas en altura, al pie de la ladera y en lo alto del monte. En la primera de ellas, en la que se han realizado recientemente excavaciones arqueológicas, destaca un nido de ametralladora con dos troneras separadas por un parteluz. Construido en 1938 con hormigón armado, presenta cimientos de forma poligonal. Sobre ellos se levanta una bóveda semiesférica apuntada. Al fortín se accede por una pequeña puerta situada al noroeste y que comunica con la trinchera principal en zig-zag.
En la parte alta del cerro se sitúa una segunda línea defensiva, donde sobresale otra obra de hormigón, en este caso destrozada por una deflagración interna. Su puerta trasera comunica con una línea de trincheras que bordea todo el monte. A contrapendiente de ésta, se sitúa una pequeña cueva utilizada como refugio.
En Villel también se conservan otros vestigios de la Guerra Civil en La Serretilla y en el Cerro La Horca.

Vista aérea de Santa Bárbara (Celadas): trincheras (A, C y D) y puesto de mando comunicado mediante una trinchera auxiliar (B).

Santa Bárbara (Celadas): trinchera principal.

Loma de Casares (Celadas): trinchera principal (A), trinchera auxiliar (B) y espacios de vida (C).

Loma de Casares (Celadas): la trinchera auxiliar comunica distintos espacios de vida excavados en la roca.

Cerro Montero (Villarquemado): trinchera parcialmente excavada.

Cerro del Piojo (Villarquemado): conjunto de trincheras.

Vista aérea del Cabezo Alto (Torrelacárcel): fortín principal (A), fortín meridional (B), fortín occidental (C) y trinchera principal (D).

Cabezo Alto (Torrelacárcel): vista aérea del frente de tiradores del fortín principal.

La Serretilla (Argente): trinchera durante las labores de mantenimiento durante el invierno de Atrincherate 2022-23. Fotografía: Olga Bielsa.

Cerro de la Mina (Camañas): nido de ametralladora. Fotografía: Marc Ballarín.

Alto del Capón (Alfambra): trinchera perimetral (A), trinchera auxiliar (B), refugios abiertos en la roca (C) y conducto de evacuación de humos (D).

Alto del Capón (Alfambra): interior de uno de los refugios intercomunicados, que no se excavó por riesgo de colapso.

El Plano (Villel): fortín de hormigón (A) y trinchera principal (B).




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