
Lugares de la Mitra Caesaraugustana en el centro y Sur de Aragón: Bajo Martín y Sierra de Arcos 1; antigua Peña de Aznar Lagaya y Mazaleón 2; las “Cinco Villas” del Sureste de Teruel 3; Cutanda 4; y Camarena de la Sierra 5.
Publicado en: 2023, Verde Teruel, n º 61, Teruel, 2023, pp. 22-29
Rubén Sáez Abad, Javier Ibáñez González & José F. Casabona Sebastián
La Diócesis de Zaragoza ha sido, históricamente, la más extensa del Reino de Aragón y la que ha alcanzado un mayor rango jerárquico (archidiócesis). Pero, además de su papel eclesiástico, desempeñó una función señorial sobre un total de 27 localidades aragonesas, equivalente a la ejercida por la nobleza laica o las órdenes militares sobre sus señoríos. Algunas de estas localidades no formaban parte de su diócesis, como las situadas en las Cinco Villas zaragozanas (obispado de Jaca-Pamplona), siendo incorporadas mediante compra a su señorío.
Pero, fue el territorio de la actual provincia de Teruel, donde la Mitra de Zaragoza estableció el núcleo de su Señorío. A principios del siglo XIV controlaba 15 poblaciones turolenses, que sumaban unos 1.200 km2 (el 8 % de la actual provincia). A ellas había que añadir Camarena de la Sierra, cuyo territorio rondaba los 80 km2, que permaneció bajo posesión de la Mitra solo unos pocos años.
La formación de un extenso Señorío.
La creación de este considerable Estado en el Sur de Aragón, se enmarca en las dinámicas propias del proceso de conquista aragonesa; al tratarse de un espacio prácticamente despoblado, la Corona tuvo que recabar ayuda de la nobleza laica, las órdenes militares y de los propios obispos, para poder consolidar el dominio y repoblar las nuevas tierras incorporadas al Reino. Este proceso se completó con la creación de nuevas villas de realengo, a las que se les otorgaron unos ventajosos fueros; aunque la mayoría de ellas fracasó, Daroca y Teruel se consolidaron, y consiguieron extender su dominio sobre extensos territorios.
La Mitra Caesaragustana no permaneció ajena a este proceso de consolidación fronteriza. En 1149 la reina Petronila y Ramón Berenguer IV donaron Albalate al obispo Bernardo Jiménez, con el fin de que asumiera su defensa y repoblación. En ese contexto se enmarca también la entrega de Cutanda a la Mitra Caesaraugustana, a mediados del siglo XII. Y la de Mazaleón y la Peña de Aznar Lagaya (territorio en el que se sitúa Valderrobres), realizadas por Alfonso II al obispo Pedro Tarroja (1175). Pero, a diferencia de la gestión directa llevada a cabo en otros territorios, en estos últimos espacios el obispo decidió subinfeudarlos, si bien finalmente acabaron retornando a la Mitra.
A principios del siglo XIII la Corona volvió a donar a la Mitra Caesaraugustana espacios despoblados en la frontera sarracena: Puertomingalvo, Linares de Mora y Castelvispal (1202), Miravete de la Sierra (antes de 1217) y Camarena (1217), aunque esta última localidad acabó siendo repoblada por el Concejo de Teruel (1262).
En 1221-1222, el obispo Sancho de Ahones realizó un importante esfuerzo para asegurar la defensa de buena parte de estos dominios más meridionales, fortificando Puertomingalvo y Linares, además de asegurar el control de Jorcas. Este mismo obispo incorporó Ariño en 1230 a la Mitra, para incrementar sus posesiones en torno a Albalate.
El último gran hito en la consolidación del señorío de la Mitra zaragozana en tierras turolenses llegó a principios del siglo XIV, con el retorno al dominio episcopal de los antiguos términos de la Peña de Aznar Lagaya (1307) y Mazaleón (1308). A partir de ese momento, y salvo un breve periodo de segregación de una pequeña parte del territorio (Ariño y Arcos, entre 1427 y 1439) y de la separación definitiva de Andorra (1613), el señorío de la Mitra en tierras turolenses se mantuvo sin cambios hasta el siglo XIX.
Los castillos de la Mitra.
A lo largo de los siglos, los castillos fueron el elemento fundamental en la defensa del territorio; pero también, de la expresión del poder del señor. Por eso fueron objeto de modificaciones acordes con el papel que desempeñaban; algunos siguieron siendo simples puestos defensivos; otros se resignificaron como palacios, reflejo del estatus de sus señores, que, en el caso de los arzobispos, estuvieron directamente vinculados con la Casa Real y las tareas de gobierno del Reino durante los siglos XV y XVI. Es por ello qué, además de las viejas fortalezas de tradición románica (Puertomingalvo, Linares…), se construyeron algunos grandes castillos-palacio, auténticas obras cumbre del gótico levantino en Aragón (Valderrobres, Albalate…). Su destino a lo largo del tiempo, fue también desigual; además de los edificios que han subsistido hasta nuestros días, algunas posiciones esencialmente defensivas acabaron arruinándose por desuso; y otras sufrieron severos daños por los enfrentamientos bélicos del siglo XIX, hasta el punto de llegar a desaparecer casi totalmente (Andorra).
Gracias a una descripción del año 1532, conocemos las características de estas fortalezas y el estado en el que se conservaban en el tránsito del medievo a la Edad Moderna. Dicha descripción recoge los resultados de la visita realizada por dos maestros de obra y un notario, encargada por el arzobispo para valorar las necesidades económicas para su reparación. Esta evaluación es la que marca la auténtica ruta de los castillos de la Mitra, que dicho equipo empezó por el castillo de Albalate del Arzobispo. Además de las fortalezas, símbolo del poder señorial, se visitaron los hornos y molinos, fuente de emolumentos señoriales, y otras instalaciones de apoyo.
Dentro de la provincia de Teruel, los castillos de la Mitra se concentran en tres sectores bien definidos, a los que hay que sumar otros dos enclaves aislados.
Bajo Martín y Sierra de Arcos.
El Castillo de Albalate del Arzobispo es uno de los edificios de referencia de la Mitra de Zaragoza en nuestra provincia; de carácter eminentemente palacial, fue especial objeto de atención episcopal, al ser utilizado frecuentemente como residencia por el obispo. En la actualidad se encuentra en proceso de restauración.
A poco más de 10 km. de distancia, por la carretera A-1401, se encuentra el Santuario de la Virgen de Arcos (Albalate del Arzobispo), que ocupa la estrecha y alargada Peña de la Aparición; es posible que en ese amplio y complejo casalicio se conserven aún restos del antiguo Castillo de Arcos.
Siguiendo por esa misma carretera, a 5 km. de distancia, se encuentra Ariño. En esta localidad también hay restos de su castillo, asentado sobre la cresta rocosa, junto a la Ermita del Pilar, antigua iglesia parroquial.
Este recorrido se puede completar visitando la Ermita del Pilar de Andorra, donde se localizó el castillo de dicha población y donde quedan algunos restos del mismo.
El Matarraña.
El itinerario lo podemos empezar en la villa de Mazaleón, que conserva algunos restos de su castillo, aún por excavar y consolidar; dentro de la arquitectura defensiva, también destaca la torre de sillería anexa a la iglesia y algunos portales de la muralla.
A casi 20 km., por las carreteras A-1412 y TE-V-3001, se encuentra Torre del Compte, que no conserva restos visibles de su fortaleza, pero que todavía mantiene el Portal de les Creus.
Siguiendo hacia el Sur, a menos de 14 km. por las carreteras TE-V-3001 y A-231, llegamos a Valderrobres, villa presidida por su monumental castillo-palacio, que se comunica con la iglesia parroquial a través de un pasadizo. El repertorio de arquitectura fortificada se completa con el recinto amurallado, del que se mantienen varios portales y torreones, así como con algunas masías fortificadas.
A 7 kilómetros por la A-2412 se encuentra Beceite. En la parte más alta del pueblo está la Villaclosa, núcleo originario del caserío, en el que se localizaba una pequeña fortificación. Posteriormente, se creó un segundo recinto amurallado (del que se conservan cuatro portales), dentro del que se encontraba El Palau, que era el principal edificio señorial de la Mitra en Beceite.
Para completar el recorrido, tenemos que ir a Fuentespalda, a 20 km. de distancia (retornando a Vaderrobres y después por la carretera A-1414). En este municipio hay dos interesantes estructuras fortificadas, aunque no debieron pertenecer a la Mitra: la Torreta, situada en la parte más alta de la villa; y la Torre de los Moros, encaramada en una cresta rocosa de la Sierra de Fuentespalda.
Las Serranías Surorientales.
A caballo entre las actuales comarcas de Gúdar-Javalambre, Maestrazgo y Comunidad de Teruel, se encuentran las conocidas (durante los siglos XVI y XVII) como Cinco Villas de la Mitra Caesaraugustana. Este conjunto está formado por dos núcleos distintos. Al Norte, Miravete de la Sierra y Jorcas, cuyos cascos urbanos se encuentran a 23 km. de distancia, pese a ser municipios limítrofes.
Encaramado en un espectacular risco contiguo a la población, se encuentran los escasos restos conservados del Castillo de Miravete de la Sierra. Mayor entidad mantienen las estructuras visibles del Castillo de Jorcas, pendientes de que salgan a la luz en futuras intervenciones arqueológicas.
A casi 40 km. de distancia de Jorcas (por las carreteras TE-8008, A-226 y TE-V-3), se encuentra la villa de Linares de Mora. Asentada sobre un cerro de fácil defensa, se encuentra protegida por un imponente recinto amurallado; y en su parte más alta, el Castillo, que urge restaurar. A unos 12 km. de distancia, Castelvispal (integrado actualmente en el municipio de Linares) conserva escasos restos de la fortificación que le dio nombre (“Castillo del Obispo”).
Este recorrido se cierra en Puertomingalvo, villa situada a menos de 20 km. de Linares (carreteras A-1701 y TE-V-8111). Conserva bastante bien su antiguo castillo episcopal y varios tramos del recinto fortificado que protegía el núcleo de población. Tanto en el municipio de Linares de Mora, como en el de Puertomingalvo, podemos encontrar interesantes masías fortificadas.
Otras fortificaciones episcopales aisladas.
Además de estos tres grandes conjuntos señalados, la Mitra zaragozana fue titular de otras dos interesantes fortalezas. El Castillo de Cutanda (Calamocha) se encuentra actualmente en proceso de restauración y excavación arqueológica; este enclave es muy famoso por la Batalla de Cutanda (1120), en la que Alfonso I El Batallador derrotó a un poderoso ejército almorávide. Fue objeto de importantes obras en el siglo XIV, bajo el episcopado de D. Lope Fernández de Luna. Por último, el Castillo de Camarena de la Sierra, en el corazón del Macizo de Javalambre, se asienta sobre los restos de una antigua fortaleza andalusí.

Fortalezas de la Mitra Caesaraugustana en el Bajo Martín y en la Sierra de Arcos: Albalate del Arzobispo 1; Arcos 2; Ariño 3; y Andorra 4.

Fachada Suroriental del Castillo de Albalate del Arzobispo.

Vista desde el Noreste del Santuario de Nuestra Señora de Arcos, emplazamiento del Castillo de Arcos.

Paramento interior del muro meridional del edificio principal del Castillo de Ariño, que contaba con, al menos, tres plantas.

Restos de uno de los muros perimetrales del Castillo de Andorra.

Fortalezas de la Mitra Caesaraugustana en el valle del Matarraña: Mazaleón 1; Torre del Compte 2; Valderrobres 3; Beceite 4; Fuentespalda 5; y Peña de Aznar Lagaya. P.

Torre situada en la cabecera de la iglesia, con saeteras y ménsulas destinadas a soportar matacanes. Mazaleón.

Escudo de Torre del Compte, con la fecha 1571, tallado en un merlón decorativo del Portal de les Creus o de San Roque.

Portal de Villanueva, del segundo recinto amurallado de Beceite, con el escudo de la Villa, la data 1589 y la inscripción “Aragón” con las barras.

El Portal de San Roque visto desde el puente medieval; al fondo, emergiendo por encima del caserío, el Castillo de Valderrobres.

Fachada principal de la Torreta de Fuentespalda.

Fortalezas de la Mitra Caesaraugustana en el Sureste de la provincia de Teruel (las “Cinco Villas”): Miravete de la Sierra 1; Jorcas 2; Linares de Mora 3; Castelvispal 4; y Puertomingalvo 5.

Flanco meridional del Castillo de Puertomingalvo.

El Castillo de Linares de Mora visto desde un mirador situado en la subida al Puerto de Linares.

Flanco septentrional de Castelvispal; en el recuadro se señalan los únicos restos visibles de la fortificación que dio nombre a la población.

Vista septentrional del cerro sobre el que se asienta el Castillo de Jorcas.

Vista desde el Sur de la cresta sobre la que se asienta el Castillo de Miravete de la Sierra, que emerge por encima del caserío.

Paredón de sillería, posiblemente perteneciente a la Torre Celoquia (Castillo de Cutanda).




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