
Nabi Samwil, a 4 km de Jerusalén, lugar donde tenía su sede la Orden de Monte Gaudio.
Publicado en: Verde Teruel, n º 48, Teruel, 2019, pp. 38-42
Jesús Gerardo Franco Calvo y Antonio Hernández Pardos
La población de Jabaloyas se sitúa al sur de la Comarca Sierra de Albarracín, a unos 47 kilómetros de Albarracín y a unos 44 kilómetros de la capital de la provincia. El acceso a esta localidad se realiza desde Valdecuenca a través de la carretera TE-V-9001, donde circulando lentamente por sus curvas podemos apreciar el espectacular paisaje de pinos que rodea a la población.
Jabaloyas se asienta sobre unos niveles calizos, conformados por la acumulación de restos orgánicos en el momento en el que este territorio estaba cubierto por mar, hace unos 150 millones de años. Estos estratos horizontales se encuentran rotos por barrancos, como el de la Canaleja, que suponen defensas naturales para la población. El pico Javalón también rompe el paisaje, en este caso en altura con sus 1692 metros, conformando un punto importantísimo a nivel visual, siendo uno de los picos más altos de los Montes Universales. Pero el pico Javalón es también, según la leyenda, un lugar de reunión de las brujas de la zona, lo que ha permitido llamar a Jabaloyas el pueblo de las brujas. Este elemento esotérico, junto al anteriormente citado de su considerable altura, ha permitido que se convierta en un elemento identitario para la comunidad. No es difícil plantearnos que este medio físico condicionó enormemente las características de la aldea medieval, siendo la ganadería la actividad económica predominante en esos paisajes de bosques de pinos.
Algo de su historia
Esta ganadería siempre fue la actividad económica fundamental en Jabaloyas, al igual que en otros muchos pequeños núcleos urbanos que se distribuían a lo largo de la taifa musulmana de Albarracín, a la que pertenecía, gracias a las grandes áreas de bosques y pastos que suministraban alimento a sus animales. Esta taifa era una más junto a Lérida, Tortosa, Zaragoza, Alpuente, Valencia, Denia, Murcia, Almería, Sevilla o Badajoz. Desde Albarracín, con su gran recinto amurallado, se dominaba un pequeño territorio repleto de torres o castillos musulmanes, como los que se citan en Calamocha, Ródenas, Cella, Camarena o Villel, muchos de los cuales continuaron en el periodo cristiano posterior. Entre esos recintos fortificados musulmanes, momento del que todavía conserva su topónimo actual, se encontraba el antiguo castillo de Javalón, que fue conquistado en 1210 por la Orden de Santiago. Los componentes de esta orden militar fueron conocidos, en un primer momento, como “fratres de Cáceres”, ya que había sido creada tras la conquista de esta ciudad. Pero cuando asumieron la protección de los peregrinos del Camino de Santiago, cambiaron su nombre. Con Pedro II se introdujeron en Aragón, documentándose su presencia en Teruel en el año 1200. Pocos años después será cuando ayuden a conquistar diferentes plazas, como la de Montalbán, que se convirtió en sede de la Encomienda Mayor de la Orden en Aragón, Villarquemado o, como hemos indicado, la propia Jabaloyas.
Estando bajo el poder del señor de Albarracín, propietario de estas tierras fronterizas, se concedió este territorio y sus posesiones a Gaucher de Valoys Crépy para defenderlo de posibles incursiones sarracenas. Poco tiempo después, en 1222, aprovechando las políticas de repoblación emprendidas, se ocupa la posición que actualmente ocupa la población. Cuando en 1284 Pedro III de Aragón conquista Albarracín se hace con todos los territorios que la conforman, entre ellos los de Jabaloyas, asignando privilegio de repoblarla a tres de sus ballesteros, Eximino Petri de Osa, Pedroco de Mora y Dalmacio de Villarasa.
La iglesia fortificada de Jabaloyas
La construcción de la iglesia de Jabaloyas es del siglo XV, algo que no está tan claro para la datación de la muralla exterior que la circunda, y más cuando existen noticias, en tiempos de Jaime II, sobre la exención de pagos a sus habitantes para que costeasen una fortificación. Será desde 1379 cuando Jabaloyas adquirirá mayor importancia al ser cabeza de una de las sesmas de la Comunidad de Albarracín. Desde ese momento comienzan las grandes construcciones como el molino, la fuente o la propia Iglesia de la Asunción. Así la aldea medieval adquirirá ya la forma actual, adoptando la fuente una posición central en la misma, mientras que la iglesia fortaleza se situó en unos de sus lados.
La iglesia de Jabaloyas, construida en mampostería y sillar, posee una única nave, construida en el siglo XV, a la que se le unen una serie de capillas laterales durante el siglo XVI. Un pequeño atrio cubierto precede a la portada que permite acceder al recinto. El interior de la iglesia presenta cinco tramos, cubiertos con bóveda de crucería, y un ábside pentagonal, que conservan el aspecto gótico, original de la obra. A los pies destaca la presencia de una gran torre de sillería, datada a finales del siglo XVI, o principios del siglo XVII, por lo que fue uno de los últimos elementos en ser incorporados al conjunto. La torre posee cuatro cuerpos de altura y planta cuadrada, con una cornisa en la parte superior en la que aparecen una serie de gárgolas vigilando el espacio. Todo el conjunto, de 756 m2, está rodeado de una muralla de mampostería que le aporta un aspecto defensivo, siendo uno de los ejemplos más interesantes de iglesias fortificadas de la provincia de Teruel. Esta muralla tienes seis lados irregulares y conserva parte de sus merlones. Existe en la muralla un pequeño saliente en piedra en el interior, insuficiente para un tránsito normalizado por la estructura, pero que parece ser la constancia de un adarve. Para facilitar ese tránsito existiría un andamio de madera, que casi, con toda seguridad, apoyaría tanto en el saliente como en el propio suelo, ya que la altura no es considerable y aportaría seguridad al mismo. Este adarve permitiría poder vigilar o hacer frente al enemigo desde la zona almenada. A lo largo del paño de muralla se abren una serie de saeteras y de troneras, que desde su origen, a principios del siglo XIV, sufrieron una serie de reformas para adaptarlas a las nuevas necesidades que fueran surgiendo. Para poder disparar desde estas troneras en una posición correcta o incorporar armas de fuego de mayor calibre, se necesitaría igualmente de ese adarve, mencionado anteriormente. El acceso al interior del recinto fortificado se realiza, en la actualidad, a través de un arco de medio punto, conformado por unos sillares de gran calidad.
Con el fin de la Edad Media el carácter defensivo de la iglesia de Jabaloyas no se perderá, ya que los conflictos armados posteriores también afectarán a la localidad, principalmente en la Guerra de la Independencia, donde se convertirá en un centro de adiestramiento militar. También durante las Guerras Carlistas y la Guerra Civil será un punto de conflicto, siendo recorrida por tropas de todos los bandos
Un lugar de enterramientos
El espacio situado entre la muralla y la iglesia se utilizó, hasta bien entrado el siglo XX, como cementerio, por lo que en el momento de recuperar esta parte del recinto las excavaciones arqueológicas podrán aportar datos muy interesantes, tanto de este uso como de los posibles restos medievales que todavía puedan conservarse. Pero ésta no es la única parte en la que aparecen restos humanos en las proximidades de la muralla. En el año 2002 en unas obras de mejora de las Calles Mesón y Cerco Iglesia, situadas junto a la Iglesia Parroquial, se documentó la presencia de restos humanos, en gran parte removidos por la antigua tubería, treinta años atrás. Se documentaron huesos de una veintena de adultos y cinco niños, en lo que parece una fosa común, muertos por algún tipo de enfermedad que asoló a la población en el siglo XVII, según el material al que estaban asociados los restos. A falta de un estudio más concreto y de la excavación completa de la zona, podemos hacer referencia a una historia, recogida por tradición oral en la población, por la cual hace más de trescientos años, según unos, o en el siglo XVI, según otros, hubo en Jabaloyas “una enfermedad tan mala que se morían familias enteras, y nadie los quería enterrar, ni hacerles misa, por lo que hacían un agujero en cualquier parte y lo rellenaban de muertos hasta arriba”.
Su recuperación
La recuperación del edificio ha sido larga, con intervenciones desde hace más de 75 años. De este modo en 1942 y 1943 se procedió a realizar una reparación general del templo. Algo que no fue suficiente, dado que en 1948 se procede a rehabilitar la torre y en el año 1954 se acometió la restauración de la decoración interior de la iglesia. Tiempo más tarde, entre 1989 y 1990 se realizaron trabajos de consolidación y restauración, de nuevo, de partes de la torre y de la iglesia. Finalmente, en el año 2009 se produjo la restauración de la muralla exterior. Pero la Iglesia de Jabaloyas está esperando a un proyecto global que la sitúe como un referente de nuestro patrimonio más apreciado.
El conjunto se encuentra incorporado en el listado de “Castillos de Aragón” del año 2006 por el cual el Departamento de Educación, Cultura y Deporte aprobó la relación de castillos considerados Bien de Interés Cultural, siendo uno de los elementos arquitectónicos más importantes de la localidad junto a la Casa de los Diezmos, la Casa de la Sirena o la fuente.

Pico Javalón.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Muralla circundante.

Tronera desde el interior.

Tronera desde el exterior.

Gárgolas situadas en la parte superior de la torre.

Muralla desde la Plaza de la Iglesia.

Vista trasera de la Iglesia de Jabaloyas.

Restos humanos aparecidos durante las obras de mejora de las calles adyacentes.

Casa de la Sirena.




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