Experiencias en el castillo de Peracense

Publicado en: Verde Teruel, n º 50, Teruel, 2019

Jesús Gerardo Franco Calvo y Antonio Hernández Pardos

 

La gestión de un recurso patrimonial, como es el castillo de Peracense, tiene, a priori, tres objetivos, que son la investigación, la conservación y la divulgación. Con el último de los objetivos, la divulgación, se pretende transformar la información obtenida anteriormente, con la investigación y la conservación, en un discurso apropiado para un público no especializado. Pero esta divulgación no garantiza, en ningún momento, que despierte el interés o dejé posos en el oyente, por lo que hay que ir mucho más allá, a través de la interpretación. Con la interpretación patrimonial se consigue transmitir esa información de un modo vivencial, para que el espectador pueda tener una experiencia, en primera persona, que le enriquezca personalmente, a través de los “objetos originales” y de los “medios ilustrativos” apropiados. Por ese motivo son necesarias todas aquellas medidas que supongan vivir esas experiencias.

Los numerosos puntos de interés geológico, paisajístico, vegetal y faunístico que presenta el entorno de la fortaleza, unido al carácter rural y la baja demografía, garantizan la tranquilidad suficiente para realizar excursiones en las que poder disfrutar de estos elementos. Situado en pleno paraje del rodeno, es precisamente este tipo de roca la gran protagonista del paisaje, con amplios escarpes y promontorios generados por un importante proceso erosivo. El rodeno es una piedra para ser observada, manipulada, apreciada, en definitiva, sentida como una parte importante del camino a recorrer tanto dentro como fuera de la fortificación. También es una piedra para ser escuchada, ya que nos habla y lo que nos transmite es vida, la vida de la jara siendo movidas sus flores blancas por el viento, la vida de la gayuba arrastrándose en busca de la humedad, la vida del graznido de los cuervos que anidan en los agujeros, la vida de los colirrojos cotilleando y saltando entre los visitantes, la vida de los lagartos ocelados buscando su próxima presa. El silencio nos permite poder escuchar el sonido de las piedras.

Un segundo elemento de interés es el clima, con unos veranos secos, cálidos durante el día y frescos durante la noche, y unos inviernos despejados, con nieblas matinales y noches frías acompañadas de fuertes heladas. Estas duras condiciones durante el invierno, agravadas debido a la altitud a la que se encuentra el castillo, que llega a alcanzar los 1400 msnm, nos hace disfrutar de la sensación del frío, algo que tenemos que apreciar y saber transmitir su valor.

¡Y qué decir de las noches! Teruel tiene un cielo muy particular, pero dentro de la provincia, hay lugares realmente especiales. Uno de esos lugares es Peracense. La altitud y la falta de contaminación lumínica permite poder observar desde este lugar, tal y como se titula una de las actividades que se realiza durante el verano, “un castillo bajo miles de estrellas”. Y, como nos dijeron en una ocasión, creemos que al decir miles de estrellas nos quedamos cortos.

Visitar la fortaleza nos permite trasladarnos a otra época, pudiendo recorrer su interior tal y como los hicieron nuestros antepasados hace unos cuantos siglos atrás. Sus estancias, ahora vacías, no impiden realizar esa traslación, debido al buen estado de conservación en el que se encuentran. En sus patios, las armas de asedio nos ayudan, mediante su contacto y observación, a hacernos una idea de los peligros del momento. Pero esta experiencia puede hacerse de un modo especial a través de las visitas historiadas o de las visitas teatralizadas, por las cuales uno o varios personajes históricos cuentan en primera persona como es esa vida en el castillo: ¿cómo vestían?, ¿qué comían?, ¿a qué se dedicaban? Este contacto directo con los personajes que, supuestamente, habitaron el castillo facilita al visitante realizar un viaje en el tiempo hasta la Edad Media. Ese viaje en el tiempo se puede hacer todavía más intenso con la recreación histórica que se realiza el primer fin de semana de agosto, con más de 70 recreacionistas con los que se vive la historia de un modo completo. Y esta es, sin duda, la gran experiencia de visitar un castillo como el de Peracense, que nos haga trasladarnos, de un modo u otro, a otro periodo, del modo más realista posible, y para ello todavía podemos emprender nuevos caminos con nuevas aventuras, que están por venir y por descubrir.

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