El Castillo de Montalbán, una aproximación arqueológica y documental

El Castillo de Montalbán visto desde la Villa.

Publicado en: Aragón. Turístico y monumental, n º 391, Zaragoza, 2021, pp. 22-24

J.F. Casabona, J. Ibáñez & R. Sáez

 

Entonces se mudó el Çid al puerto de Alucad,
dende corre mio Çid a Huesa y a Mont Alvan
(Cantar del Mio Cid versos 951-952)

 

El castillo de Montalbán, del que no faltan abundantes referencias históricas, es hoy una evocación, apenas sugerida por los palomares que se alzan sobre su emplazamiento y por los muros que emergen en su superficie.

Este es el resultado de la violenta destrucción por parte de la artillería del general Cabrera; pero la ruina y abandono del conjunto se había iniciado varios siglos antes, conservándose en pie hasta el siglo XIX parte de sus construcciones en torno a la iglesia de Santa María.

Con motivo de la redacción del Plan Director para la intervención en la fortaleza, se ha realizado una aproximación a la misma, aunando la investigación documental y el estudio de los restos conservados, que resumimos brevemente en los siguientes párrafos.

Los orígenes de la fortificación se remontan al periodo andalusí. Tras la definitiva conquista en 1210, la población fue entregada a los caballeros santiaguistas, que habían colaborado en la campaña militar. En 1275 pasará a tener la consideración de Encomienda Mayor de la Orden de Santiago en Aragón.

Los santiaguistas transformaron la fortaleza preexistente en un castillo conventual, centro de una encomienda que comprendía, además de Montalbán, los actuales municipios de Torre de las Arcas, Castel de Cabra, Palomar de Arroyos, Escucha y Utrillas; y de la que también dependían las posesiones dispersas en el resto del Reino de Aragón, en el de Valencia y en Cataluña.

Se sabe que hacia 1278 se continuaban realizando obras y que ya existía un claustro. Durante la Guerra con Castilla (1356-1375) fue puesto en estado de defensa, como el resto de los castillos aragoneses. Después de la guerra se realizaron obras durante el reinado de Martín I el Humano (1396-1410).

Para obtener una primera aproximación a la configuración del castillo y sus fases constructivas, ha sido necesario realizar una investigación documental específica, que todavía continúa. Destaca la información aportada por la documentación de la Orden (Archivo Histórico Nacional de Madrid), en la medida que custodia las descripciones que periódicamente realizaba la propia entidad, al estilo de las visitas pastorales de los obispos. De las conservadas, hemos utilizado la correspondiente al año 1499, que describe el estado del conjunto en el momento en que se había abandonado la vida conventual, pero en el que aún se aspiraba a su recuperación.

Asimismo, se ha trabajado con fondos del Archivo Diocesano de Zaragoza, centrados en la iglesia de Santa María del Castillo, antigua capilla castral que siguió en culto hasta el siglo XIX y que en el siglo XVIII generó un importante conflicto competencial. Por su parte, el Archivo de la Corona de Aragón aporta información sobre los conflictos bélicos. También se han consultado numerosas fuentes documentales y gráficas referidas a los enfrentamientos civiles del siglo XIX; y ello sin olvidar las referencias en la bibliografía antigua.

La combinación de las estructuras visibles y la información aportada por las fuentes documentales proporciona una visión general del castillo y su evolución constructiva, que permiten un primer análisis de su articulación espacial, pudiéndose establecer tres partes claramente diferenciadas: la iglesia de Santa María con su claustro, el Castillo “del Homenaje” y el convento (nominado “La Fortaleza”).

 

La iglesia y el claustro.

Originalmente tenía una sola nave dividida en tres tramos, con cubierta de madera sobre arcos diafragma. Estaba presidida por el retablo de Santa María, poseyendo además otros dedicados a Santiago (el santo titular de la Orden), San Pedro, San Blas, santos Abdón y Senén, Cristo Redentor y Santa Águeda, además de una imagen de San Bartolomé.

Contaba con coro y tribuna, probablemente a los pies. En el centro de la nave, junto al altar mayor, había un sepulcro de alabastro protegido con reja de hierro, que Labaña y Blasco de Lanuza identificaron como el de Pedro Fernández de Híjar, hijo de Jaime I. El templo fue restaurado en el siglo XVIII, en el marco de los conflictos entre el arzobispo de Zaragoza y los santiaguistas.

Muy próximo a la iglesia se encontraba el claustro, la capilla de Santa Águeda y otras dependencias.

 

El Castillo “del Homenaje”.

Ocupaba la parte más elevada y abrupta del crestón rocoso, reuniendo las características propias de un castillo roquero. A este recinto interior se accedía por una puerta pequeña, reforzada y con un cierre de tranca y protegida por la Torre del Palomar. Esta construcción se situaba resaltada sobre la zona del aljibe (construcción visible actualmente en superficie), dominando el espacio existente entre la iglesia, el claustro y las dependencias conventuales. Se trataba de una estructura clave para proteger el Castillo y el espacio que articulaba las comunicaciones interiores del resto del recinto.

En la parte más alta del relieve se localizaba la Torre del Homenaje, estructura de marcado carácter defensivo y representativo. Abovedada, coronada con pretil y almenas, se accedía a ella a través de un puente levadizo,

Ambas torres estaban integradas en el recinto, que poseía un camino de ronda protegido con pretil y almenas. A estas estructuras se le sumaba un largo paño de muralla, erigida sobre un estrecho filo rocoso, que unía el Castillo “del Homenaje” con la Torre Barrana, que protegía el sector del río.

 

Dependencias conventuales.

Se accedía a través de una portada, que daba paso a un porche, sobre el que había una sala y cocina, a la que se abrían otros dos espacios, quizás alcobas. La sala contaba con una buena chimenea, dos ventanas orientadas a la Villa y una escalera de acceso independiente desde la zona de la entrada. Estas debían ser las dependencias del comendador, desempeñando también las funciones de representación de la Orden; vendrían a sustituir al incómodo y parcialmente arruinado Castillo “del Homenaje”.

A continuación de estas estancias, había una caballeriza grande, una especie de masador y el antiguo dormitorio conventual. Se trataría de un dormitorio comunal, presente en otras órdenes monásticas.

Al lado del dormitorio, se encontraba el antiguo refectorio, con techumbre pintada, que en 1499 era utilizado como granero. Junto al refectorio había otra escalera, que daba acceso a un corredor al que se abría otra gran sala situada sobre el refectorio; ésta también contaba con una chimenea pequeña, una ventana que daba a la Villa, pudiendo desempeñar quizás las funciones de sala capitular. Desde dicha sala se accedía por una puerta a un corredor que daba paso a unas privadas (letrinas). Por otra puerta, se entraba a una cámara que, bien pudieron ser las dependencias abaciales. Además, existían otras estancias en ruinas.

Gracias a la descripciones de 1499 puestas en relación con el resto de fuentes y los propios restos, podemos disponer de una primera hipótesis de distribución y apariencia del que fue uno de los conjuntos defensivos más importantes del extremo meridional de Aragón.  Ahora la arqueología deberá confirmar y ampliar estos primeros resultados.

 

Referencias

Casabona, J. F.; Ibáñez, J. & Sáez, R. (2021), “El Castillo de Montalbán: articulación espacial a partir de la documentación y de los restos conservados en superficie”, Castillos de Aragón, 41, ARCA, Zaragoza, pp. 15-30.

Casabona, J. F.; Ibáñez, J. & Sáez, R. (en prensa), “Castillo de Montalbán (Teruel). Metodología de una investigación arqueológica y documental”, II Congreso Nacional de Arqueología Profesional.

Organización funcional del Castillo, según se desprende de la visita realizada en 1499: acceso al conjunto (A), iglesia (B), dependencias auxiliares (C), Castillo “del Homenaje” (D), dependencias conventuales (E) y torre Albarrana (F). Ortofotografía: Municipios 2006.
Estructura que sustenta el rellano occidental, en el que debía situarse la iglesia.
Hipótesis de distribución del sector central del Castillo: iglesia (3); claustro (4); capilla de Santa Águeda (5); Torre del Palomar (6); Torre del Homenaje (7); castiemiento (8); aljibe (11); cueva con cámara destruida (12); caballeriza (13); porche en planta baja y sala en la alta (14); caballeriza en planta baja y retraimientos en la alta (15); masador (16); y cocina sita junto al adarve (24).
El Castillo “del Homenaje” se asienta sobre la parte más alta de la cumbre.
Hipótesis de distribución del sector oriental del Castillo: Torre del Palomar (6); Torre del Homenaje (7); castiemiento (8); adarve sobre las pennas (9); torre Albarrana (10); aljibe (11); caballeriza (13); porche en planta baja y sala en la alta (14); caballeriza en planta baja y retraimientos en la alta (15); masador (16); dormitorio de los freires (17); refectorio en planta baja y sala grande con retraimiento en la alta (18); escalera grande de yeso (19); privadas (20); cámara con retraimiento pequeño (21); sala grande en planta baja y cámara con retraimiento en la alta, en estado ruinoso (22); sala hundida (23); y cocina sita junto al adarve (24).
“Montalván, Aragón”, grabado incluido en DUNCAN, F. (1877) The english in Spain; the story of the war of succession. Between 1834 and 1840. Londres, p. 288.. En él se identifican las dependencias conventuales (A), la torre del Homenaje (B), la iglesia del Castillo (C) y la rampa de acceso (D).

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