El Castillo de Monreal de Ariza (Zaragoza). Un guardián de la frontera

Vista del Castillo desde el Sureste.

Publicado en: Aragón es otra Historia, Zaragoza, 2023, pp. 39-41

José F. Casabona Sebastián, Javier Ibáñez González & Rubén Sáez Abad

 

Una parte del paisaje y la Historia.

Monreal de Ariza se sitúa en el extremo occidental del Reino de Aragón, muy cerca de la antigua ciudad celtíbero-romana de Arcóbriga. Como en tantos otros castillos, la geología marca su configuración. Su color y textura se confunden con la del cerro testigo sobre el que se asienta y de donde se extrajo la piedra y la tierra utilizadas para su construcción. Este emplazamiento ya había sido ocupado en época andalusí, existiendo también algún material romano.

Conquistado el territorio por Alfonso I el Batallador, la primera cita a la posición data de 1128, anno quando populavit Mont Regal, siendo Gastón de Bearne su primer tenente. A partir de ese momento, ejerció, junto con Ariza, de punta de lanza en la defensa del Reino de Aragón durante casi medio milenio; entre ambas fortalezas y las tierras castellanas, no mediaban importantes obstáculos orográficos que facilitasen la defensa del territorio.

Las referencias documentales a Monreal de Ariza son habituales en la cancillería real, reflejándose en ellas la preocupación de los monarcas aragoneses por la operatividad de la fortaleza. Pedro IV indicó que hubiera preferido su destrucción, a que cayera en manos castellanas, como sucedió en 1358, durante la Guerra de los Dos Pedros. Tras retornar a manos aragonesas, la fortaleza volvió a ser ocupada puntualmente en 1429, por el Condestable Álvaro de Luna.

En 1381, Pedro IV de Aragón vendió Ariza y toda su tierra (a la que pertenecía Monreal), a Guillem de Palafols. Este noble catalán implantó el modelo feudal de su lugar de procedencia, generando constantes enfrentamientos con los vasallos que, en la centuria siguiente, irán aumentando de intensidad; el conflicto llegó a su punto culminante en 1561, con la muerte de Juan de Palafox en Monreal por un tiro de arcabuz, desatándose una intensa represión en la que el castillo sirvió de prisión.

La posición estaba formada por cuatro recintos amurallados. En la parte más alta del cerro se encontraba la torre y los dos primeros recintos, que albergaban el grueso de las dependencias de la fortaleza. Originariamente, el tercer recinto guarnecía la aldea y su iglesia románica, integrada como parte de la defensa y sirviendo su torre-campanario como puerta de acceso. El cuarto recinto, más tardío, se dispuso en la base de la elevación, limitando con el actual caserío.

Tras una intensa historia, el progresivo abandono de la fortaleza borró buena parte de la distribución espacial. El recinto superior mantuvo la torre, reutilizada como palomar; el segundo quedó cubierto por el derrumbe de estructuras y la disgregación de los tapiales; el tercer recinto fue ocupado por el cementerio; y en el cuarto se instaló la ermita de San Pascual Bailón. El proceso culminó en el siglo XX, con el traslado de la iglesia, al amenazar ruina el viejo templo.

Las actuaciones arqueológicas (2017-2018), en el marco del proceso de restauración del castillo (a cargo del Instituto del Patrimonio Cultural de España), han permitido profundizar en el conocimiento del conjunto, su proceso de construcción, distribución interior y colapso. Estos trabajos se centraron en los dos recintos superiores.

 

La organización espacial del Castillo.

En la cumbre del cerro testigo se encuentra la alta torre de planta triangular, que domina todo el conjunto. Delante de ella, se descubrieron los restos de la escalera de acceso y del primer recinto, que incluía un torreón semicircular en la esquina, del que se conserva un gran bloque constructivo desplazado ladera abajo.

El segundo recinto está delimitado por unos gruesos muros de tapial calicostrado, asentados sobre una base de mampostería, a los que se adosan la mayor parte de las construcciones. El acceso desde el tercer recinto se efectuaba por una rampa y una torre-puerta, hoy apenas sugerida. Nada más entrar en él, había un cuerpo de guardia, con una primera escalera para acceder a las plantas superiores. Desde el puesto de guardia, parten dos pasillos. El que se dirige hacia el Este pasa junto a los establos, de grandes dimensiones; en ellos se conservan 24 pesebres de abobe, que indican que la fortaleza tenía capacidad para albergar un poderoso contingente de caballería, capaz de adentrarse en los páramos castellanos en operaciones ofensivas de cierto calado.

Un poco más adelante se encuentra un aljibe de grandes dimensiones, capaz de garantizar el suministro para bestias y personas. Sobre éste, se situaba una planta desaparecida, destinada al alojamiento de las tropas y que daba acceso al horno. Frente al establo existía otro aljibe, más antiguo y de menores dimensiones, reutilizado posteriormente como prisión.

El pasillo que se dirigía hacia el Su estaba perfectamente enlosado, y comunicaba un interesante conjunto de estructuras. Entre ellas, la sala o residencia del alcaide; junto a ésta, se encontraba el arsenal o almacén; y enfrente, otras estancias adosadas al primer recinto, a las que se accedía por una escalera de piedra.

El nivel de conservación de gran parte de los elementos es excelente. En los establos, además de los pesebres, se identificaron restos de las bozaleras de las caballerías y del cereal con que se alimentaban. La sala conservaba parte del mobiliario de madera (estantería, bancos…); y en el almacén se halló un importante depósito de armas y una bella campana gótica. Sobre las losas del pasillo de acceso a estas dos dependencias aparecieron varias vigas de madera, como esperando a ser recuperadas…

 

Un derrumbe inesperado.

Gracias al registro arqueológico, sabemos que hubo un gran desprendimiento de la cornisa sobre la que se asentaba el primer recinto. Se desgajaron grandes rocas, que cayeron sobre el almacén y su segunda planta, provocando también el colapso de las estructuras de su entorno. Debió suceder de forma inesperada, como lo demuestra el hecho de que en las estancias afectadas quedaron atrapados valiosos objetos. Intentaron recuperar los de sala, aunque se dejaron muchos; y algo de material constructivo (las vigas). Pero en el almacén-arsenal, sumido por toneladas de roca, la operación fue imposible. La fortaleza nunca llegó a recuperar su pasado esplendor.

Todavía desconocemos las causas del derrumbe. Pero gracias a este proceso, hemos podido conocer el contenido de algunas dependencias que guardaban relación con la función militar y la logística del castillo. Se han recuperado dos recamaras de artillería de hierro forjado, que indican que el Castillo contaba con artillería de pólvora desde la primera mitad del siglo XV. Este dato supone la primera prueba arqueológica de la artillería en las fortalezas aragonesas, aspecto conocido a través de las fuentes documentales. También aparecieron cascos de hierro, restos de la maquinaria en bronce y hierro de al menos dos ballestas, diversos fragmentos metálicos, proyectiles…, que completan la panoplia militar. Y una campana gótica de bronce, con su badajo de hierro; debía proceder de la cercana parroquial y había sido guardada junto a las armas al encontrarse rajada.

Ya en la sala, apareció un pequeño tintero en la estantería de madera, así como los restos de las láminas metálicas de una posible brigantina.

Como conclusión, puede afirmarse que la intervención arqueológica ha proporcionado una información de primer orden, que permite conocer la estructura, organización y dotación de una fortaleza de la primera línea defensiva del Reino de Aragón.

Plano del primer y segundo recinto.
La torre y el primer recinto vistos desde el Sur.
Tronera del cuarto recinto.
Gran aljibe.
Pasillo Sur, en el que aparecieron varias vigas recuperadas tras el derrumbe, que nunca llegaron a ser reutilizadas.
Recámara de una pieza artillera de pólvora.
Detalle de la campana gótica, con el Arcángel San Miguel, alanceando al Dragón.
Estantería de madera, excepcionalmente conservada.

0 Comentarios

Enviar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *