
El Camino de los almorávides.
Publicado en: La Tajadera, n º 48-49, Daroca, 2023, pp. 12-13
Rubén Sáez Abad & Javier Ibáñez González
El 17 de junio de 1120, las tropas de Alfonso I de Aragón se enfrentaron en los campos de Cutanda (Calamocha) con un poderoso ejército almorávide. Este choque se saldó con una resonante victoria cristiana, la batalla más importante de la Reconquista en territorio aragonés. Recientes estudios realizados en el marco del Proyecto Batalla de Cutanda, han permitido reconstruir la parte final del hipotético trayecto seguido por el ejército almorávide.
Las fuerzas musulmanas partieron del valle del Guadalquivir en la primavera de 1120, sumándoseles en ruta contingentes de distintas partes de al-Ándalus (Lérida, Granada, Murcia, Valencia o Molina de Aragón). También numerosos voluntarios, animados por la predicación de la Guerra Santa. Si hacemos caso a Ibn Idari, las tropas almorávides sumaban 5.000 jinetes y cerca de 10.000 infantes.
Poco antes de mediados de junio, la expedición acampó en las inmediaciones de Tirwal (actual Teruel). A partir de ese punto, el ejército encaró sus tres últimas jornadas de trayecto; este recorrido, conocido como el "Camino de los Almorávides", discurre por el valle del Alfambra, el Altiplano turolense y el valle del río Pancrudo.
La antepenúltima etapa del viaje (14 de junio de 1120) partió de Tirwal (Teruel), transitando durante toda la jornada por la vega del Alfambra. Debieron pasar junto a innumerables conjuntos de cuevas artificiales excavadas en la roca, que constituían el lugar de habitación andalusí más característico de la zona; además de las de Villalba Baja, Tortajada, Cuevas Labradas y Alfambra, destacan las de Peralejos, parte de las cuales han sido puestas en valor recientemente. La jornada debió concluir en el Castillo de Alfambra; esta fortaleza conserva un peculiar aljibe andalusí, con doble sistema de decantación, además de múltiples estructuras vinculadas con las órdenes militares (Monte Gaudio, Temple, Hospital), titulares del edificio tras la conquista aragonesa.
La penúltima etapa (15 de junio) partió del Castillo de Alfambra en dirección a Orrios, pasando por el interesante conjunto arqueológico de San Miguel-La Roma, en el que recientemente se han excavado los restos de una ermita. A continuación, el trazado abandona el río para adentrarse por el Altiplano, pasando por Perales del Alfambra; junto a la iglesia de esta villa se conservan los restos de una torre circular, que formaba parte de su castillo, recientemente recuperados. El camino prosigue por la zona de Rillo y Fuentes Calientes; en el antiguo molino de esta última localidad podemos visitar una exposición temática dedicada al Camino de los Almorávides. Esta jornada debió terminar en el Castillo de Pancrudo, que también empieza a ver la luz a partir de las recientes excavaciones arqueológicas.
La última etapa (16 de junio) discurrió desde esta última posición hasta el Castillo de Cutanda, existiendo varios tramos con trazados alternativos. Lo más seguro es que ascendieran por el Puerto Mínguez (Portalrubio) para evitar el Angosto de Villagarda (Torre los Negros), donde se encuentra la ermita de San Miguel y que era un lugar en el que podían ser fácil presa de una emboscada. El último tramo pudo desarrollarse por el antiguo camino de Barrachina a Cutanda. Al llegar a Cutanda, se instalaron en Las Celadas, en el que sería su último campamento antes de la batalla. Lo hicieron al amparo de su poderoso castillo, al que la arqueología se encuentra actualmente tratando de devolver su pasado esplendor. En el casco urbano de esta localidad se ha creado un centro de interpretación dedicado monográficamente a este trascendental enfrentamiento.
Hoy en día, el valioso y variado patrimonio que atesora este camino (castillos, torres, alquerías, cuevas excavadas en la roca…), constituye un bien patrimonial de primer orden, que, sin duda, contribuirá al futuro desarrollo turístico-cultural de este territorio.

Cuevas andalusíes de Peralejos.




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