
Mapa de Territorio Monte Gaudio.
Publicado en: Verde Teruel, 63, Teruel, 2024, 75-81
Javier Ibáñez, Rubén Sáez & José Francisco Casabona
Este año se cumple el 850 aniversario de la llegada a tierras turolenses de la Orden de Monte Gaudio, efeméride muy relevante para varias localidades del valle del Alfambra y del Altiplano, que pertenecieron a esta orden militar durante las últimas décadas del siglo XII. Se trata del conocido como Territorio Monte Gaudio, que comprende los actuales municipios de Alfambra, Camañas, Celadas, Escorihuela, Fuentes Calientes, Orrios y Perales del Alfambra. Y, aunque la pertenencia a la Orden solo duró poco más de dos décadas, fue un periodo trascendental, en el que se consolidaron los pueblos actuales en detrimento de otras aldeas vecinas, que desaparecieron.
Esta historia se inicia en 1174, año en el que el rey Alfonso II entregó el Castillo de Alfambra y otras posesiones cercanas (Escorihuela, Perales, Camañas, Celadas, etc.) a la Orden de Monte Gaudio; el objetivo del monarca aragonés no era otro que el de consolidar la frontera meridional del reino, expuesta al expansivo califato almohade, que había conquistado la taifa de Valencia en 1172. En este mismo contexto, había entregado diversos enclaves fronterizos a otras órdenes militares; y tenía prevista la creación de una gran villa de realengo, en lo que ahora es la ciudad de Teruel (1177). La Orden de Monte Gaudio había sido fundada por el conde Rodrigo Álvarez de Sarria en 1173, con la función de defender a los peregrinos que iban a Tierra Santa; tenía su sede en Mons Gaudii, colina situada en Nabi Samwil, a 4 km de Jerusalén; éste era el emplazamiento donde se suponía que estaba la tumba del profeta Samuel y el primer lugar desde el cual el peregrino veía la ciudad de Jerusalén; de ahí el nombre de la Orden, por la alegría que suponía contemplar la Ciudad Santa.. En el caso de los territorios turolenses entregados a Monte Gaudio, los freires debían protegerlos y favorecer su repoblación. Durante los años siguientes sus posesiones se ampliaron en los valles del Alfambra (Fuentes Calientes y Orrios en 1175 y 1182, respectivamente) y del Turia (Riodeva en 1182 y los castillos de Villel y Tramacastiel en 1187).
Pero en 1187, Saladino conquistó Jerusalén; y la orden se vio obligada a trasladar su sede maestral a Alfambra, convirtiéndose las tierras turolenses en el nuevo epicentro de su actividad. En este nuevo contexto, Alfonso II fundó la Orden del Hospital de San Redentor en la Villa de Teruel (1188), vinculándola a la de Alfambra; y paralelamente, Monte Gaudio recibió otras posesiones en el Maestrazgo (Castillo de Castellote en 1188 y el desierto de Villarluengo en 1194). Todo parecía apuntar a que iba tener una gran preeminencia en la frontera Sur de Aragón. Pero las tensiones internas surgidas en el seno de la Orden, obligaron a Alfonso II a cambiar de criterio y promover su fusión con el Temple (1196). Parte de los freires ingresaron en el Temple; otros rechazaron esta opción y acabaron fundando la Orden de Monfragüe, que acabó fusionándose con la de Calatrava. Con la integración de las posesiones turolenses de Monte Gaudio, la Orden del Temple vio muy reforzada su posición en el Sur de Aragón. Tras la disolución de la de los templarios, todos sus dominios aragoneses pasaron a la Orden de San Juan.
La consecutiva vinculación de este territorio con tres órdenes militares, ha dejado una profunda huella en su Patrimonio Cultural.
Un paisaje variado.
El Territorio de Monte Gaudio integra el valle medio del Alfambra y la parte Suroriental del Altiplano Turolense, desde las hoces de los Alcamines y las surgencias de las Fuentes Calientes por el Norte, hasta el Azud de Peralejos por el Sur; y desde la Sierra del Pobo al Este, hasta las estribaciones de la Sierra Palomera por el Oeste. También incluye la amplia hoya de Celadas, situada entre la sierrecilla de Cerro Gordo, y Sierra Palomera.
Se trata de una unidad geográfica compleja, en la que se alternan paisajes muy variados, presididos por el omnipresente naranja de las arcillas y el blanco de los yesos y las calizas del Terciario. Y también están marcados por su apreciable altitud y por el predominio de un clima templado-frío (Supramediterráneo), salvo en la sierra del Pobo, en el que puede considerarse como clima frío (Oromediterráneo). Estos paisajes se pueden agrupar en cuatro grandes espacios:
El fondo de valle y las terrazas fluviales del Alfambra; está delimitado por sendas barreras topográficas, constituidas por muelas y plataformas calcáreas sobre yesos y arcillas, con abruptas laderas acarcavadas.
En su margen derecha se encuentra el Altiplano, formado por amplias llanuras calcáreas o arcillosas, con suaves elevaciones, barrancos y vaguadas.
En su margen izquierda está el amplio piedemonte que desciende desde la Sierra del Pobo, seccionado por numerosos barrancos que llegan a encajarse profundamente.
Y flanqueando todo el espacio, sendas sierras, la del Pobo a poniente y Palomera a levante. Debido a la elevada altitud media de este territorio, desde su interior estas sierras parecen tener escasa entidad. Lo erróneo de esta apreciación queda patente si tenemos en cuenta que, en el límite oriental, Hoyalta (1.759 m.s.n.m.) tiene una cota solo unas decenas de metros inferior a la mítica Peñagolosa, la segunda cima de la Comunidad Valenciana; y que en el límite occidental, Peña Palomera presenta vertiginosos escarpes y laderas fuertemente inclinadas que salvan un desnivel de más de 500 m. respecto al valle del Jiloca.
Sobre estos espacios se alternan distintos tipos de usos de suelo y vegetación, con un amplio dominio de los campos de labor de secano en el Altiplano y de regadío en el valle del Alfambra; pero que también dejan sitio para los bosques, dominando los encinares y estando presentes los sabinares, quejigares y algún pequeño pinar. Tampoco faltan algunas zonas cubiertas de pastos y matorral y los pequeños bosquetes de ribera. A destacar los álamos canos del Tormagal, el carrascal de Sierra Palomera y la noguera de Escorihuela, además de las especies endémicas como el crujiente y la alarba.
Un patrimonio cultural muy poco conocido.
Dejando a un lado los hallazgos paleolíticos detectados en el bajo Alfambra, las evidencias humanas más antiguas atestiguadas en este territorio se remontan a las comunidades de agricultores itinerantes del Neolítico Final, de hace más de tres mil años. Especialmente interesante es el repertorio de asentamientos de la Edad del Bronce, momento en el que se crean los primeros poblados ocupados durante varias generaciones, así como los primeros paisajes agrícolas estables. Pero en este caso, nos vamos a centrar exclusivamente en los testimonios materiales de los últimos mil años de Historia.
Cuevas artificiales, un hisn y pequeñas fortificaciones.
La huella andalusí es muy notable. El enclave de mayor entidad fue el Castillo de Alfambra, un hisn (castillo rural) que tendría adscrito un iqlim (distrito) que incluiría la mayor parte del Territorio Monte Gaudio; dentro de esta fortaleza destaca la Torre Nororiental, realizada con sillares muy desgastados por el paso del tiempo; y un gran aljibe dotado de un interesante sistema de decantación de las aguas, basado en compartimentaciones interiores y “rebosaderos”. Esta fortaleza también conserva abundantes estructuras asociadas a distintas órdenes militares.
Asociadas al Castillo, había varias fortificaciones que protegían el valle; la más cercana era la de Buen Vecino (Alfambra); aguas abajo de ésta, se encuentra Troya-Románica (Alfambra), localizada en un espolón protegido por un potente foso y un murallón rocoso, ambos tallados en la cantera. Las fortificaciones también se extienden río arriba, como la torre de San Miguel-La Roma (Orrios) o el Castillo de Orrios; y en el Altiplano, como La Atalaya de Fuentes Calientes, desde la que se controlaba la surgencia de agua que da nombre al municipio y que riega uno de los pocos espacios de huerta existentes en ese sector del territorio.
Los asentamientos andalusíes más característicos y abundantes del valle del Alfambra están formados por cuevas artificiales excavadas en la roca, situadas en los relieves contiguos al curso fluvial. Estas cavidades, que en ocasiones contaban con dos niveles, se organizaban en pequeñas agrupaciones, destacando los conjuntos de Troya-Románica (Alfambra) y San Miguel-La Roma (Orrios).
Al pie de la Sierra del Pobo, a una altura considerable, también había algún asentamiento de carácter esencialmente ganadero, como el de La Torrecilla (Escorihuela); se asocia con una interesante zona de pastos estivales, complementaria a los escasos pastos invernales del valle.
Templos, castillos y órdenes militares.
Tras la conquista aragonesa se abandonaron algunas de estas fortificaciones, siendo sustituidas por otras. Se mantuvo y renovó el Castillo de Alfambra, que desempeñó la función de sede maestral con la Orden de Monte Gaudio, y de encomienda con el Temple y San Juan. En Camañas, Monte Gaudio construyó una torre de tapial calicostrado entre 1174 y 1187-88, fortificación que fue ampliada posteriormente por el Temple. El Castillo de Perales, de planta circular, se erigió entre 1348 y 1355, poco antes de la Guerra de los Dos Pedros con el Reino de Castilla. Y, por último, en el siglo XV los sanjuanistas edificaron en Celadas el castillo-palacio más grande y mejor conservado de la Comarca Comunidad de Teruel.
Las mezquitas dejaron paso a las iglesias. La antigua parroquial de Alfambra, situada en un espolón al pie del Castillo, fue el templo medieval de mayores proporciones del Territorio Monte Gaudio. De la iglesia medieval de Orrios solo es visible su antiguo campanario situado a unos 40 m de la actual parroquial barroca.
Algunos templos que actualmente son ermitas, se construyeron inicialmente como iglesias parroquiales. Éste es el caso de la Ermita del Consuelo de Camañas, edificio románico de cabecera absidial cubierto con bóveda de medio cuarto de horno y con un primer tramo abovedado, de finales del siglo XII o principios del XIII; su ábside está decorado con una representación tardo-románica de Jesucristo bendiciendo, rodeado por los cuatro evangelistas. En un momento más avanzado del siglo XIII, se agregaron tres nuevos tramos, separados mediante arcos diafragma que sustentaban una cubierta de madera. Sobre dicha cubierta se pintó (entre 1261 y 1307) un complejo repertorio gótico-mudéjar, en el que se simboliza la lucha del Bien contra el Mal; por una parte, un nutrido grupo de caballeros templarios, comandados por el rey de Aragón y un maestre del Temple, combaten contra guerreros sarracenos; por otra, diversos seres monstruosos se contraponen a representaciones de carácter protector, como dos aves bebiendo del Santo Cáliz.
La Ermita de la Virgen del Águila (Villalba Baja) también es un edificio románico con cabecera absidial, ampliado en la Baja Edad Media y al que se le agregó un crucero en el siglo XVI. Por último, la Ermita de San Miguel de Orrios estuvo vinculada con una aldea despoblada, si bien su fábrica actual data ya del siglo XV.
Iglesias, casas consistoriales y palacios de Edad Moderna.
Todos los municipios del Territorio Monte Gaudio cuentan con un apreciable repertorio de edificios de Edad Moderna. Las iglesias parroquiales son las construcciones de mayor prestancia. De fechas avanzadas del siglo XVI son las iglesias de la Asunción de Camañas (aunque su alta y esbelta torre es ya del XVIII), de Santo Domingo de Silos de Celadas (construida entre 1582 y 1588 por el maestro Pedro Texado) y de la Asunción de Fuentes Calientes. Al siglo XVII pertenecen las parroquiales de Santa Beatriz de Alfambra y de San Lorenzo de Escorihuela (1674). Y ya del siglo XVIII, la Asunción de Orrios (1709), el Salvador de Villalba Alta y, posiblemente, la Asunción de Perales del Alfambra.
Acompañando a este amplio repertorio de templos, hay un sinfín de ermitas de distinta cronología, destacando la de Santa Ana de Alfambra, por su interesante repertorio de pinturas murales. También hay otros elementos de carácter religioso, como los peirones de Orrios o el humilladero de Perales del Alfambra.
En cuanto a los edificios civiles, destacan las casas consistoriales de Orrios y Camañas, que siguen el tradicional modelo de las casas concejiles aragonesas, con una lonja abierta con dos arcos en planta baja, sobre la que se alojaba el salón de plenos. El Trinquete de Fuentes Calientes está formado por una lonja similar, aunque sin otras dependencias concejiles asociadas.
Entre los palacios destaca el de los Marqueses de la Cañada de Orrios (1744), cuya escalera está presidida por un monumental escudo flanqueado por florones y soldados de caballería; y el de Fray Juan Cebrián de Perales del Alfambra (1634), que tiene asociado una magnífica capilla dedicada a San Juan Bautista. También hay que reseñar el Palacio de los Gonzalo de Liria y Besa de Alfambra, la Casa Grande de Camañas y la Casa Daudén de Celadas.
También son de Edad Moderna la mayor parte de las fuentes, salvo la Fuenpicada (Fuentes Calientes), de origen bajomedieval. Destaca la Fuente Vieja de Celadas (1560), construida por Pierres Vedel poco después de concluir el Acueducto de los Arcos (Teruel). La Fuente de Camañas, también de sillería, es algo posterior. Ya de Edad Contemporánea, la Fuente de Santa Beatriz de Alfambra (1925) posee traza modernista.
Palomares, masías y arquitectura popular.
Todos los pueblos del Territorio Monte Gaudio conservan buenas muestras de arquitectura popular en sus cascos urbanos. Además, también hay una cierta cantidad de masías (casi medio centenar), destacando el municipio de Alfambra. Estas unidades de poblamiento unifamiliar suelen disponer de un amplio caserío que aúna la función de vivienda con las necesidades de una explotación agropecuaria. Las más antiguas se remontan a la Baja Edad Media y en algún caso parecen ser herederas de viejas aldeas fallidas de los tiempos de la Orden de Monte Gaudio.
Otro elemento de interés son los palomares turriformes presentes especialmente en Alfambra y Perales del Alfambra. Destaca el de la Losa (Perales del Alfambra) por su peculiar carácter historicista.
Patrimonio bélico e industrial.
Distribuidos por todo este territorio, hay importantes conjuntos fortificados de la Guerra Civil, asociados a las batallas de Teruel y del Alfambra. Recientemente, se ha intervenido arqueológicamente en varios de ellos, como la disputada posición de Santa Bárbara (Celadas), desde donde se coordinó el fuego artillero y la ofensiva franquista de la Batalla del Alfambra; la Loma de Casares (Celadas) y el Alto del Capón (Alfambra), con un conjunto de refugios que muestran las difíciles condiciones de vida que sufrieron los combatientes durante el duro invierno de 1937-38; el Alto de la Mina (Camañas), contiguo a un conjunto de pozos mineros de considerable profundidad; y el Portachuelo (Escorihuela), donde se han recuperado dos líneas defensivas situadas a distinta altura, con sendas posiciones para ametralladora y distintos tipos de posiciones de tirador.
En cuanto al patrimonio industrial, destaca el inconcluso Ferrocarril de Teruel a Alcañiz (1926-35), con estaciones, viaductos y pasos aéreos distribuidos por Alfambra, Orrios, Perales del Alfambra y Fuentes Calientes. Y las minas de los Aljezares de la Solana de las Piedras de Escorihuela, tan espectaculares como peligrosa es su visita.
Exposiciones permanentes.
En este rápido recorrido por el Territorio Monte Gaudio, no nos podemos olvidar de las exposiciones permanentes que podemos visitar. A las ya creadas hace unos años (Museo de la Remolacha, Exposición de Santa Ana en Alfambra y Centro de Interpretación del Espliego en Escorihuela), se le han sumado recientemente tres nuevas exposiciones temáticas. En el Molino de Fuentes Calientes podemos encontrar la dedicada al Camino de los Almorávides; en el Ayuntamiento de Celadas (instalado en el antiguo Castillo) hay una exposición dedicada a este castillo-palacio y al Patrimonio Cultural de Celadas. Por último, la exposición La iglesia templaria de Camañas, ubicada en el Albergue de esta localidad, se centra en este edificio de origen románico y en su singular repertorio pictórico de caballeros templarios y seres fantásticos.

Caballero de la Orden de Monte Gaudio, según una interpretación de principios del siglo XVIII (Filippo Bonanni, 1711, Ordinum equestrium et militarium Catalogus in imaginibus expositus & cum brevi narratione, Roma).

El cerro del Castillo de Alfambra; al fondo, la Sierra del Pobo; entre ambos, la niebla que cubre el valle del Alfambra.

Un amplio piedemonte desciende desde la Sierra del Pobo hasta la vega del Alfambra.

Monumental escarpe de Peña Palomera, visto desde Santa Bárbara (Celadas).

Balsa situada sobre la Huerta de Carralidón (Fuentes Calientes), en pleno Altiplano.

Torre Nororiental del Castillo de Alfambra, integrante de la fortaleza andalusí.

Interior de una cueva situada en San Miguel-La Roma (Orrios).

Castillo de Celadas (actual Ayuntamiento).

Representación de un caballero templario en la cubierta de la Virgen del Consuelo de Camañas.

Interior de la Iglesia de San Lorenzo, de Escorihuela.

Portalón de acceso al Palacio de Fray Juan Cebrián, de Perales del Alfambra.

Fuente de Celadas.

Palomar turriforme de La Losa (Perales del Alfambra).




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