850 aniversario Territorio Monte Gaudio Al-Arba

Nabi Samwil, a 4 km de Jeru­salén, lugar donde tenía su sede la Orden de Monte Gaudio.

Publicado en: Al-Arba, n º 26, 2024, 4-9

Javier Ibáñez, Rubén Sáez & José Francisco Casabona

 

Este año se cumple el 850 aniversario de la aparición en el territorio turolense de la Orden de Monte Gaudio. Esta efeméride resulta de la máxima relevancia, tanto para la Historia de la localidad de Alfambra, como para la de varios municipios de su valle y del Altiplano, que pertenecieron a esta orden militar durante las últimas décadas del siglo XII. Todos ellos forman parte en la actualidad del conocido, como Territorio Monte Gaudio: Alfambra, Camañas, Celadas, Escorihuela, Fuentes Calientes, Orrios y Perales del Alfambra.

Aunque la pertenencia de este territorio a la Orden tan sólo se prolongó por espacio de poco más de dos décadas, se trató de un momento clave, en el que se produjo la consolidación de los pueblos actuales, en detrimento de otras aldeas vecinas, que terminaron por desaparecer e integrarse en los actuales municipios.

La historia de Monte Gaudio en territorio turolense arranca en 1174, cuando Alfonso II hizo entrega a esta institución militar del Castillo de Alfambra, así como de otras posesiones cercanas (Escorihuela, Perales, Camañas, Celadas, etc.). Con esta donación, el monarca aragonés pretendía consolidar la frontera meridional del reino frente al califato almohade, que acababa de conquistar la taifa de Valencia. Esta medida se había completado con la entrega de otros enclaves fronterizos a otras órdenes militares, además de preverse la creación de una gran villa de realengo en Teruel, que se efectuaría en 1177. 

La Orden de Monte Gaudio había sido fundada por el conde Rodrigo Álvarez de Sarria en 1173, teniendo como cometido la protección de los peregrinos que iban a Tierra Santa. Tenía su sede en Mons Gaudii, colina situada en Nabi Samwil, a 4 km de Jerusalén, emplazamiento donde se suponía estaba la tumba del profeta Samuel y el primer lugar desde el cual el peregrino veía la ciudad de Jerusalén. En el caso de los territorios turolenses entregados a Monte Gaudio, los freires asumían el compromiso de protegerlos y repoblarlos. Durante los años siguientes sus posesiones se ampliaron en los valles del Alfambra (Fuentes Calientes y Orrios en 1175 y 1182, respectivamente) y del Turia (Riodeva en 1182 y los castillos de Villel y Tramacastiel en 1187).

Pero en 1187, Saladino conquistó Jerusalén; y la orden se vio obligada a trasladar su sede maestral a Alfambra, convirtiéndose las tierras turolenses en el nuevo epicentro de su actividad. En este nuevo contexto, Alfonso II fundó la Orden del Hospital de San Redentor en la Villa de Teruel (1188), vinculándola a la de Alfambra; y paralelamente, Monte Gaudio recibió otras posesiones en el Maestrazgo (Castillo de Castellote en 1188 y el desierto de Villarluengo en 1194). Todo apuntaba a que Monte Gaudio tendría un futuro prometedor en la frontera Sur de Aragón.

Pero, las tensiones internas surgidas en el seno de la Orden, obligaron a Alfonso II a cambiar de criterio y promover su fusión con el Temple (1196). Parte de los freires ingresaron en la institución templaria; otros rechazaron esta opción y acabaron fundando la Orden de Monfragüe, que acabó fusionándose con la de Calatrava. Con la integración de las posesiones turolenses de Monte Gaudio, la Orden del Temple vio muy reforzada su posición en el Sur de Aragón. Tras la disolución de la Orden del Temple, todos sus dominios aragoneses pasaron a la de San Juan.

 

UN PATRIMONIO CULTURAL EXCEPCIONAL.

La consecutiva vinculación de este territorio con tres órdenes militares, ha dejado una profunda huella en su Patrimonio Cultural. A los recursos patrimoniales de época andalusí, se les suman los vinculados con las primeras décadas de la repoblación cristiana y que son claves para entender el tránsito del poder musulmán al cristiano en nuestras tierras. Y también un interesante patrimonio plenomedieval y bajomedieval, además del de Edad Moderna y el más reciente, ya vinculado con la Guerra Civil Española.

 

Patrimonio andalusí.

El patrimonio andalusí está magníficamente representado en el Territorio Monte Gaudio. Su enclave más emblemático es el Castillo de Alfambra, fortificación señera de este espacio. Situado en una posición estratégica, este emplazamiento ya había estado poblado en sucesivas ocasiones durante los tres mil años previos a la época andalusí. En un momento no precisado de ese último periodo, se instaló un hisn (castillo rural), que debía ser el centro de un amplio distrito. De ese importante periodo se conserva la Torre Nororiental, realizada con sillares muy desgastados por el paso del tiempo. Y un gran aljibe dotado de un interesante sistema de decantación, basado en compartimentaciones interiores y “rebosaderos”. Esta fortaleza también conserva abundantes estructuras asociadas a las distintas órdenes militares, como la antigua iglesia que se encuentra en un espolón de su ladera.

El Castillo de Alfambra se encuentra escoltado por otras destacadas fortificaciones que le prestan cobertura, como son las de Buen Vecino y de Troya-Románica. Esta última se localiza en un espolón que sobresale de la amplia muela homónima y que queda aislado de ella por la presencia de un potente foso, tallado en un nivel de piedra caliza, con paredes ligeramente ataluzadas. Este foso se encuentra en la actualidad parcialmente colmatado. La escarpa del foso conforma un murallón rocoso tallado en la cantera y con un pequeño vano con forma de arco en su parte central.

Mención especial merecen los conjuntos de cuevas excavadas en la roca y que constituyen un fenómeno fundamental para entender el poblamiento andalusí en este territorio. Hace aproximadamente un milenio, las cuevas artificiales excavadas en la roca constituían el lugar de habitación más característico de las comunidades campesinas andalusíes que se asentaban en el curso inferior del río Alfambra. Estas cavidades se organizan siempre en pequeñas agrupaciones compuestas por varias cuevas, que en ocasiones se articulan en varios niveles. De entre los múltiples conjuntos de cuevas destacan los de Troya-Románica y los de San Miguel-La Roma de Orrios.

También hay que destacar la presencia de otros asentamientos islámicos situados en los márgenes del camino que a principios del siglo XII unía Teruel con Zaragoza, el conocido como Camino de los almorávides, como la Atalaya de Fuentes Calientes; desde esta posición se controlaba, tanto el paso del collado de la Cañadilla, como el manantial de las Fuentes; el agua es un recurso escaso en el Altiplano, siendo éste el manantial más destacado de esta extensa llanura y el que alimenta uno de los pocos espacios irrigados de este espacio.

También resulta de gran interés el asentamiento de La Torrecilla (Escorihuela), yacimiento islámico vinculado con la explotación ganadera. Esta potencialidad ganadera, perfectamente complementaria con la de los cultivos de regadío de la vega, es la que explica la existencia de este asentamiento en un punto, carente de recursos agrícolas.

 

Patrimonio vinculado a la repoblación aragonesa y a la Baja Edad Media.

El conjunto castillo-iglesia conservado en Camañas es uno de los más relevantes de este momento. El primero fue construido por la Orden de Monte Gaudio entre 1174 y 1187-88, en un momento de compleja situación geopolítica. La Villa de Teruel todavía se estaba consolidando, como la principal posición fortificada del Reino de Aragón frente a un Califato Almohade en plena expansión. Y Camañas era un enclave estratégico en la segunda línea defensiva, al controlar uno de los caminos naturales que unen los valles del Alfambra y el Alto Jiloca. En el momento de la integración de Monte Gaudio en la Orden del Temple, el edificio había perdido su notoriedad militar, siendo considerado como la Casa de la Orden.

De singular interés es la Ermita de Nuestra Señora del Consuelo, antigua iglesia parroquial de la localidad. Se trata de un edificio románico con cabecera absidial; en su interior se conservan dos interesantes repertorios pictóricos; el más antiguo se encuentra en el ábside, presidido por un Pantocrator (Jesucristo entronizado bendiciendo con su mano derecha), dentro de la mandorla ("almendra mística") y rodeándolo un Tetramorfos o representación de los cuatro Evangelistas: una figura humana (San Mateo), un águila (San Juan), un león (San Marcos) y un toro (San Lucas), todos ellos alados. Esta escena se basa en la adoración celestial, descrita en el Apocalipsis de San Juan. Pero, el conjunto pictórico más relevante se conserva en la cubierta, en la que se pueden diferenciar dos grandes ciclos: el “ciclo de los caballeros”, en el que adquieren especial protagonismo los templarios, en un contexto que parece reflejar un importante acontecimiento bélico en el que participa el rey de Aragón y un maestre; y el “ciclo de los seres fantásticos”, que refleja la lucha entre el Bien y el Mal, representado por curiosas figuras, algunas de ellas de carácter críptico.

Pero, también resulta de interés el propio Castillo de Orrios y la Ermita de San Miguel, situada en la misma localidad, perteneciente al antiguo despoblado de Miraveto, contiguo a una torre y a un conjunto de cuevas andalusíes.

Y no pueden faltar en esta nómina los restos del Castillo de Perales del Alfambra, ya plenomedieval, y que nos ayudan a entender los procesos de fortificación de estas poblaciones en vísperas de la Guerra de los Dos Pedros.

También el Castillo de Celadas, levantado ya por los sanjuanistas. Aunque adaptado para la función de Ayuntamiento, el edificio conserva, en esencia, su estructura original. Se trata del castillo-palacio más grande y mejor conservado de toda la Comarca Comunidad de Teruel. Construido con una sólida sillería, consta de un cuerpo central (en el que se abre la puerta principal), flanqueado por sendas torres de planta cuadrada. Su fábrica original incorporaba, al menos, ocho aspilleras, que sufrieron distintas transformaciones en la rehabilitación realizada en la Postguerra. En origen, el conjunto era más amplio e integraba otras construcciones en su parte posterior.

 

Patrimonio de Época Moderna y Contemporánea.

Es numeroso y muy variado el patrimonio cultural conservado de Época Moderna y Contemporánea en los municipios que conforman el Territorio de Monte Gaudio. Entre el patrimonio religioso destacan la monumental iglesia de Santo Domingo de Silos, de Celadas, obra del maestro Pedro Texado, realizada entre 1582 y 1588; y las ermitas de Santa Quiteria y San Roque, de ese mismo municipio. La iglesia de San Lorenzo de Escorihuela, fechada en 1674, con su imponente portada protegida bajo una amplia chambrana y que conserva interesantes esgrafiados. La iglesia de la Asunción de Camañas, también del siglo XVI; las iglesias de Santa Beatriz y las ermitas de Santa Ana y San Juan Bautista en Alfambra; la iglesia de la Asunción de Perales del Alfambra (en cuya parte posterior se encuentra el Castillo), la barroca ermita de Santa Bárbara, de planta centralizada, y el humilladero conservado a la entrada de la población; la iglesia de la Asunción de Fuentes Calientes y la iglesia de la Asunción de Orrios. Además de estas construcciones, debemos destacar el interesante repertorio de peirones del siglo XVIII de Orrios

Dentro de la arquitectura del agua, el elemento más destacado es la Fuente Vieja de Celadas, obra del maestro francés Pierres Vedel, autor de otras construcciones tan relevantes como el Acueducto de los Arcos de Teruel, la Mina de Daroca, el talud de la Torre de San Martín o la iglesia de la Inmaculada de Santa Eulalia. Fechada en 1560, toma el agua de una surgencia de agua situada a una cota muy baja, debiendo además cruzar una ancha vaguada. Esta circunstancia obligó a la puesta en práctica de unas soluciones técnicas avanzadas y de una economía de medios que demuestran el buen hacer del maestro galo. También es necesario destacar el Molino de Fuentes Calientes, que conserva toda su maquinaria. En cuanto a las fuentes, podemos encontrar algunas de sillería, con construcción adosada cubierta con bóveda de medio punto o rebajada, con cornisa moldurada y tejadillo a doble vertiente. Tampoco podemos olvidar la fuente modernista de Alfambra

El panorama arquitectónico de Edad Moderna se completa con algún ejemplo de los típicos ayuntamientos aragoneses de los siglos XVI-XVII, destacando el de Orrios (con una monumental lonja), y el de Camañas; y con algunas casonas de indudable interés en Alfambra, Perales del Alfambra y Camañas, entre las que sobresale el palacio de los Marqueses de la Cañada de Orrios.

Ya de Edad Contemporánea, destacan las estaciones de ferrocarril de Alfambra, Perales del Alfambra y el viaducto de la Venta, pertenecientes a la inconclusa línea férrea que debía unir Teruel con Alcañiz.

 

Patrimonio de la Guerra Civil:

La ciudad de Teruel y las poblaciones próximas a ella fueron objeto de virulentos combates durante la Guerra Civil, ocupando un papel clave en la Batalla de Teruel y en la posterior Batalla del Alfambra. Estos continuados enfrentamientos son los que han conducido a que en el Territorio Monte Gaudio se conserven abundantes vestigios de la contienda. Dentro de los numerosos conjuntos existentes de este momento destacan aquellos en los que se han llevado a cabo excavaciones arqueológicas recientemente para su puesta en valor. Se trata de los de Santa Bárbara y Loma de Casares (Celadas), el Alto del Capón (Alfambra) y El Portachuelo (Escorihuela).

Caballero de la Orden de Monte Gaudio, según una interpretación de principios del siglo XVIII (Filippo Bonanni, 1711, Ordinum equestrium et militarium Catalogus in imaginibus expositus & cum brevi narratione, Roma).
Torre Nororiental del castillo de Alfambra.
Interior de una cueva andalusí situada en San Miguel-La Roma (Orrios).
Torre del Homenaje del Castillo de Camañas.
Castillo de Celadas.
Interior del molino de Fuentes Calientes.
Torre del Castillo de Perales del Alfambra.
Interior de la Iglesia de San Lorenzo de Escorihuela.
Mapa del Territorio Monte Gaudio.

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