El Castillo de Torralba de los Sisones VT

El Castillo visto desde el peirón de San Ambrosio.

Publicado en: Verde Teruel, n º 45, Teruel, 2018, pp. 36-38

Javier Ibáñez González

 

El Castillo se sitúa en la loma de San Pedro, en la parte alta del casco urbano de Torralba, a unos 5 km. al Sur de la laguna de Gallocanta. Hace algo más 2.100 años, en este enclave se asentó un pequeño poblado celtíbero, del que subsiste el foso de 4 metros de anchura y restos de su potente muralla ciclópea. Este enclave desapareció poco antes del cambio de Era y su población, ya romanizada, se desplazó a un asentamiento situado en el caserío actual y que no perduró más allá de la Crisis del Siglo III d.C. A partir de ese momento, se inició un largo periodo de silencio, que se prolongó hasta época islámica.

 

La fortaleza islámica.

La información disponible del enclave andalusí es muy escasa, constatándose arqueológicamente su existencia en fechas avanzadas del siglo XI o inicios del XII. El conocido arabista Manuel Malo de Molina, en su obra en El Cid. Rodrigo el Campeador (1857), lo identificó con el “castiello en pennos quel dizien Coalba” citado en la Primera Crónica General de España, promovida por Alfonso X el Sabio; ese castillo fue entregada en 1093 a Sancho Ramírez de Aragón por Abd al-Malik ibn Hudayl ibn Razin, régulo de Albarracín. Este mismo autor también lo vincula con otro episodio algo anterior, recogido por la misma Crónica, en el que el Cid toma prisionero a “un rico omne de los moros que era alcayat de Alcala, cerca de Torre Alua”.

 

El enclave cristiano, más que un castillo.

En las últimas décadas del siglo XII, un pequeño contingente cristiano repobló el antiguo asentamiento islámico, creando la aldea de Torralba, integrada en la Comunidad de Daroca. En lo que hoy conocemos como "El Castillo", se instaló el núcleo primigenio de población, protegido por un recinto amurallado que delimitaba un espacio de casi 2.000 m2, ocupado por no más de una docena de casas, su minúscula iglesia y el castillo "propiamente dicho".

 

Las fortificaciones.

Las excavaciones arqueológicas de 2011 permitieron identificar la existencia de dos fases constructivas en este recinto defensivo. La más antigua, de poco tiempo después de la repoblación cristiana, se corresponde con lienzos de mampostería trabados con cal, en los que se reutilizó algún sillar ciclópeo de la antigua muralla celtibérica. El elemento más destacada es la torre-puerta acodada, con un bastión semicircular adosado (del que sólo se conserva el arranque de muro), que lo reforzaba. Ambas estructuras eran el principal núcleo defensivo del conjunto, el “castillo propiamente dicho”.

A la segunda fase, vinculada a la Guerra de los Dos Pedros, pertenecen la torre oriental y la parte superior del lienzo nororiental (amplio paño profusamente perforado por aspilleras), construidos mediante tapial calicastrado.

 

La frontera con el Reino de Castilla.

El Castillo de Torralba se encuentra a menos de 5 kilómetros de la frontera castellana, distancia equivalente a menos de una hora andando o media con caballo al trote. Esta cercanía explica su importancia, como primera línea defensiva de Reino. Y las reiteradas referencias a entregas de dinero para obras y reparaciones, y como pago a determinadas personas por mantener armas y monturas para la defensa del territorio.

Con frecuencia, los conflictos fronterizos ocasionaron perjuicios a la población, por lo que también se consignan compensaciones al concejo por los daños generados por la guerra, además de otras de carácter personal por mutilaciones. Pero la proximidad de la frontera no siempre tuvo efectos negativos; Torralba contó con una aduana, reflejo de un significativo trasiego de mercancías y, posiblemente, de contrabando.

 

La primitiva iglesia de San Pedro de Torralba

La antigua iglesia se situaba en el extremo meridional de "El Castillo". Citada desde 1205, era de reducidas dimensiones, tenía un cementerio anexo y un pórtico o “portegado” en el que se reunía el Concejo (costumbre que se mantenía en 1589). Entre la dotación del templo se encontraba la Virgen del Consuelo, talla medieval fechada a partir del siglo XIII y que estaba en una “concavidad en la pared pintada”, sobre un pedestal dorado; el retablo de la Virgen y el Niño (segunda mitad del siglo XV), de influencia hispanoflamenca, colocado en una capilla del lado del Evangelio; y una bella cruz procesional, realizada en los talleres darocenses. Estas piezas se pueden ver en la actual parroquial.

En 1467 el templo amenazaba ruina, siendo objeto de importantes reparaciones. En la visita pastoral de 1583 se ordenó que “dentro tiempo de 8 años, hagan Iglesia nueba en el lugar que pareziere más conviniente, porque la que ahora tienen es pequeña y en parte desacomodada para poder yr a oyr los divinos oficios las personas biejas e impedidas, mayormente en tiempo de ayres y lluvias”. Pese al mandato, el edificio siguió albergando el culto regular durante casi dos décadas más.

 

El declive del Castillo.

A partir del siglo XVI, el Castillo dejó de estar operativo; las viviendas existentes dentro del recinto, se fueron desplazando a la ladera septentrional de la loma, siguiendo un proceso que similar al acontecido un milenio y medio antes (abandono del poblado celtíbero en favor del asentamiento romano). El traslado de la iglesia, fue el último capítulo de su declive.

 

Torralba de los Sisones, un Patrimonio por descubrir.

Además del Castillo, Torralba conserva un interesante conjunto patrimonial, casi totalmente desconocido. El elemento más destacado es la iglesia gótico-renacentista, construida entre 1592 y 1601, y dotada de un completo programa iconográfico contrarreformista y barroco. Dentro de la arquitectura religiosa, también hay que mencionar los peirones, la ermita de la Virgen del Buen Consuelo (siglo XVIII) y la de San Bernabé, actualmente en ruinas, que reaprovechó una estructura defensiva realizada con bloques ciclópeos.

En cuanto a la arquitectura civil, destaca la Casa Grande (siglo XVII); el aljibe bajomedieval de la Torrecilla, sito junto al antiguo Camino Real; y el palomar de la Cerrada de la Balsa, cilíndrico y exento, tipología escasa en Aragón.

Plano del Castillo y de la aldea bajomedieval.
Vista noroccidental de la torre-puerta y de los restos del bastión anexo.
Lienzo septentrional visto desde el interior del recinto, antes de las obras de consolidación.
Torre noroccidental vista desde el exterior.
Palomar de la Cerrada de la Balsa.

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