El abastecimiento de agua en el Teruel medieval

El Aljibe Fondero antes de su rehabilitación.

Publicado en: Verde Teruel, n º 59, Teruel, 2022, pp. 58-62

Javier Ibáñez González & Rubén Sáez Abad

 

Teruel (el antiguo Tirwal andalusí) fue conquistado por Alfonso II en 1169, que ordenó fortificarlo dos años después. En 1177, el monarca fundó en este enclave una villa, otorgando ventajosos fueros a sus pobladores; su objetivo era crear una plaza fuerte, que defendiera la frontera meridional del Reino de Aragón frente a la expansión del Califato Almohade. Una vez conquistada Valencia por Jaime I (1238), Teruel mantuvo su carácter de posición fortificada, ahora respecto al Reino de Castilla.

El agua constituía un bien esencial para cualquier posición fortificada. Pero, Teruel estaba asentada en la cumbre de una muela, de forma que el nivel freático se encontraba demasiado profundo para que se generalizasen los pozos, que siempre fueron escasos. Buena parte del aprovisionamiento habitual debía realizarse en las acequias que discurrían al pie de la ladera, lo que era muy problemático en caso de conflicto armado. Esta carencia debió ser especialmente evidente durante la Guerra de los Dos Pedros, momento en el que Teruel fue, primero sitiada y después ocupada, por el ejército castellano (1363-1366).

Tras ser recuperada por los aragoneses, y dentro del proceso de refortificación de la ciudad, se acometió la construcción del sistema de aljibes de la Plaza Mayor. Durante casi 200 años, los aljibes fueron una de las principales fuentes de abastecimiento de la urbe. Sólo perderían su función con la construcción de la Traída de Aguas, a mediados del siglo XVI.

 

Los aljibes de la Plaza Mayor.

La Plaza Mayor, además de centro neurálgico de la vida ciudadana, fue el núcleo del sistema de captación y almacenamiento de las aguas durante la Baja Edad Media.

En 1373 Pedro IV de Aragón encomendó a Juan Fernández de Heredia, por entonces Castellán de Amposta, la organización de las obras de refortificación de Teruel. En su propuesta, el futuro Gran Maestre del Hospital indicó la necesidad de construir dos aljibes en la Plaza Mayor.

En mayo ya se habían iniciado los trabajos, dirigidos por el maestro de obras mudéjar Abrahem Bellito. Pero el 30 de octubre se produjo un accidente, al hundirse la bóveda de uno de los aljibes y fallecer 27 de sus 28 trabajadores.

En una carta dirigida al Rey a principios de 1374, Heredia reconoció que no era posible concluir ese año el Aljibe Fondero, pero sí el Somero. Y le recomendaba al monarca construir un “tercer aljibe”, que podría realizarse en dos años.

Pero, al final los trabajos se demoraron. Las obras dejaron de ser tan apremiantes, al firmarse la Paz de Almazán con Castilla (1375); además, había fuertes tensiones entre el Concejo de Teruel y su Comunidad de Aldeas por el pago de la reconstrucción de la muralla. En 1389 y en 1391 Juan I prorrogó en 20 años el plazo concedido por Pedro IV para finalizar los aljibes y murallas. No obstante, el Aljibe Fondero ya debía estar terminado, por lo que la prórroga debió afectar a la muralla y al “tercer aljibe”.

Pese a construirse de forma simultánea, los aljibes Fondero y Somero son muy diferentes. El Somero es más largo (1/3 parte) que el Fondero, pero también más estrecho (1/4 parte) y bajo (1/7 parte). Esta disparidad quizás responda a su ubicación en la parte estrecha de la plaza. Pero, también había diferencias en sus fábricas; el Somero se cubre con bóveda apuntada de ladrillo; por el contrario, en el Fondero la bóveda es de medio punto y está realizada mediante encofrado de cal y canto. Quizás, el citado colapso de la bóveda de uno de ellos (¿el Fondero?), influyera en ese cambio de criterio.

Al alimentarse exclusivamente de agua de lluvia, en la elección del emplazamiento primó la existencia de un área de captación suficiente. Entre ambos podían almacenar anualmente en torno a 950 m3 (86.700 cántaros), cifra insuficiente para una población de en torno a 3.000 turolenses. Además, buena parte de esa cantidad debía reservarse para un potencial asedio, por lo que muchos de los habitantes se debían abastecer por otras vías.

Cada uno de los aljibes tenía un área de captación diferenciada, aunque era posible pasar los excedentes del Aljibe Somero al Fondero a través de una conducción. Los potenciales sobrantes se desaguaban extramuros por un albellón, evacuándose por el Postigo.

Tras la construcción de la Traída de Aguas y la instalación de la Fuente de la Plaza Mayor (1558), el Aljibe Fondero dejó de utilizarse. Posiblemente, ya en el siglo XVII se transformó en una bodega asociada a la Taberna Vieja o a la Lonja. Para ello se mejoró su acceso, abriendo un nuevo vano y construyendo una rampa-escalera. A mediados del siglo XVIII, el espacio era conocido como “el Bodegón”. En 1855, se desamortizó de forma conjunta con el antiguo edificio de la Lonja y la Taberna Vieja. Volvió a usarse en la Guerra Civil como refugio antiaéreo, abriéndose una entrada desde unos antiguos lavabos públicos situados en el centro de la Plaza. Tras las reformas urbanas de Postguerra, se clausuraron las entradas. En 2001 se iniciaron las obras de restauración para ponerlo en valor.

 El Aljibe Somero no resultó dañado por la construcción de la Traída de Aguas, por lo que mantuvo su función original, aunque sus aguas pasaron a utilizarse para obras públicas. Durante la Guerra Civil también fue empleado como refugio antiaéreo.

 

El misterio del tercer aljibe.

La ubicación del misterioso “tercer aljibe” sigue siendo una incógnita, pese a los reiterados intentos de localizarlo. Sabemos que en 1374 Juan Fernández de Heredia recomendó al Rey su construcción en dos anualidades (excavación en 1375 y fábrica en 1376). Para ello, se seleccionó el espacio ocupado por las casas de Ximen Pérez de Uncastillo y un patio del Concejo y de la Comunidad de Aldeas. La Crónica de los Jueces de Teruel, escrita unos años después, indica que en 1373-74 se empezaron a construir “los tres aljibes de la plaça”. No sabemos si se finalizó su construcción, pues las fuentes documentales no lo volvieron a citar.

 

Otros puntos de suministro de agua en el Teruel medieval.

Además de los aljibes de la Plaza, la nómina de “puntos de agua” documentados dentro de la ciudad bajomedieval es muy limitada:

- Pozo de los Moros, construido en 1445 cerca de la Morería y del Convento de las Clarisas. El acceso al agua estaba restringido, como lo demuestra el hecho de que a las monjas clarisas se les reconociera expresamente ese derecho en 1499.

- Pozo de las Carnicerías Mayores, a menos de 100 m. al Sur de los aljibes de la Plaza. En 1583 ya estaba fuera de uso, utilizándose un ramal del Acueducto para suministrar agua para limpieza de las Carnicerías.

- Pozo de la Calle Muñoz Degraín, detectado arqueológicamente en una parcela. Forrado con una excelente sillería, debía estar asociado a la poderosa familia Sánchez Muñoz.

- Aljibe de San Benito, localizado en una excavación arqueológica en el centro de una manzana de casas. Fue construido con anterioridad a los aljibes de la Plaza en las casas de los monjes del Monasterio de Piedra.

El abastecimiento de agua al Arrabal y el Rabalejo era menos problemático. Situados a una cota más baja que la villa, el nivel freático no estaba tan profundo, lo que permitió construir pozos, bien documentados arqueológicamente. Además, las acequias discurrían muy cerca.

Recientemente, se ha renovado el sistema expositivo de “Los aljibes de la Plaza: una entrada al Teruel Subterráneo”, que se pueden visitar de 11:00 a 14:00 y 17:00 a 19:00, de lunes a domingo.

Principales puntos de suministro de agua del Teruel Bajomedieval: Pozo de los Moros (1); aljibes de la Plaza Mayor (2); Pozo de la C/ Muñoz Degraín (3); Aljibe de San Benito (4); y Pozo de las Carnicerías Mayores (5).
Aljibe Somero.
El arbellón de la plaza, que discurre entre los dos aljibes, pasando debajo de la Fuente del Torico.
Instalaciones hidráulicas (agua limpia y saneamiento) documentadas en la Plaza.
Una de las conducciones de agua de pluviales que alimentaba al Aljibe Fondero.
Pozo de las Carnicerías Mayores.
Aljibe de San Benito.

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