El Castillo de Gúdar, un nido de águilas en la Peña Magdalena

Vista aérea del Castillo de Gúdar – Peña Palomera: El Castillo (A); el foso (B), antes de la instalación de la pasarela; la Ermita de la Magdalena (C), antigua iglesia parroquial; antiguo asentamiento andalusí y aldea bajomedieval (D); y emplazamiento actual de Gúdar (E).

Publicado en: Verde Teruel, 64, Teruel, 2024, pp. 21

Javier Ibáñez González & Rubén Sáez Abad

 

Según el insigne arabista Miguel Asín Palacios (1871-1944), el topónimo “Gúdar” proviene del árabe y significa “suelo duro y pedregoso”. Aunque más recientemente, otros investigadores opinan que este nombre podría ser de origen preislámico, no cabe duda de que el Castillo de Gúdar fue una fortaleza andalusí; y que las características de la Peña Magdalena (lugar sobre el que se asienta la fortaleza) y de su entorno, se ajustan perfectamente a las indicadas por el hipotético topónimo árabe.

Aunque a falta de excavaciones arqueológicas, el origen del Castillo no se puede precisar con mayor detalle, ya debía existir a principios del siglo XI, formando parte de las antiguas posiciones defensivas de la Taifa de Saraqusta (ocupada por los almorávides en 1110), que pasaron a manos del rey Alfonso I de Aragón al conquistar Zaragoza (1118). Tras la muerte de El Batallador (1134), fue recuperado por los almorávides, siendo definitivamente conquistado por Alfonso II (1169). Este monarca se lo donó al Monasterio de Montearagón (1175), que lo entregó a Jimeno, Egidio y Juan de Luna, para que lo habitaran y mantuvieran (1182). Pocos años después (antes de 1212), pasó a manos del Concejo de Teruel.

La Peña Magdalena es un alto espolón situado 230 m. por encima del río Blanco, en la parte alta de la cuenca del Alfambra. Está rodeado de potentes escarpes rocosos, que facilitan su defensa. El Castillo se localizaba en su parte oriental, controlando el camino que asciende a la Peña. Estaba aislado del resto del espolón por un foso de 9 m de anchura y más de 4 m de profundidad. Hace cinco años se construyó una pasarela de madera que permite cruzar cómodamente el foso, visitar los escasos restos visibles en superficie de la fortaleza y contemplar una inmejorable vista panorámica del actual casco urbano.

Junto al foso, pero fuera ya de la plataforma del Castillo, se encuentra la Ermita de la Magdalena. Este templo del siglo XIV fue la antigua iglesia parroquial de Gúdar. Es de una sola nave, conservando el presbiterio y dos tramos; su cubierta de madera se sustenta sobre arcos diafragma de sillería; el arco empotrado en el muro de los pies nos recuerda que el edificio tuvo originalmente un tercer tramo, actualmente agregado al cementerio.

El resto de la Peña Magdalena estaba ocupado por el asentamiento andalusí, posteriormente sustituido por la aldea bajomedieval. Durante el siglo XVI, la población se fue trasladando al emplazamiento actual de Gúdar, mucho más cómodo y abrigado.

A partir de ese momento, el espolón sólo albergó el cementerio, la ermita y el Vía Crucis, convirtiéndose en el escenario de sendas leyendas; una, asociada al recuerdo de la vieja fortaleza andalusí, se refiere a un gran caudillo árabe que gobernaba toda la Sierra; la otra se vincula al Apóstol Santiago, cuyo caballo dejó grabadas sus huellas en el duro y pedregoso suelo de la Peña Magdalena.

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