
Pinturas de la techumbre: caballero templario con los emblemas de la Orden. Créditos: Emilio Viso
Publicado en: Verde Teruel, n º 53, Teruel, 2020, pp. 28-33
José F. Casabona, Javier Ibáñez & Rubén Sáez
En Abril de 1196, fray Fralmo de Lucca, suscribió la transferencia de los bienes de la Orden de Monte Gaudio, de la que era maestre, a la del Temple. En el documento se cita la iglesia e la casa de Cay Maynes. Éste fue el punto de partida del periodo templario de Camañas, que se prolongó durante más de un siglo y cuyas evidencias perduran hasta la actualidad.
Antecedentes.
Camañas formaba parte del extenso señorío que Alfonso II había entregado en 1174 a Rodrigo Álvarez de Sarria, maestre de la Orden de Monte Gaudio. El objetivo del monarca aragonés era el de defender el flanco meridional del Reino, en peligro por la expansión de los almohades.
Dentro de este esquema, Camañas desempeñó un importante papel; la fortificación erigida por los freires de Monte Gaudio permitió asegurar las comunicaciones entre el Alto Jiloca y el valle del Alfambra, de especial trascendencia si se perdía Teruel, que desde 1171 estaba al mando de un tenente.
La situación cambió en poco tiempo. En 1177 se fundó la villa de Teruel, destinada a ser la cabeza de la frontera Sur del Reino. Y hacia 1187-88 hubo un reajuste territorial, por el cual la aldea de Camañas se incorporó al alfoz de Teruel, aunque los de Monte Gaudio mantuvieron en su poder la fortaleza (transformada en casa fortificada de la Orden), la iglesia e importantes lotes de tierra. Éstas fueron las posesiones que en 1196 pasaron a manos del Temple.
Camañas templario.
El periodo templario fue trascendental en la Historia de Camañas. Durante el mismo se terminó de consolidar el núcleo de población y de organizar su paisaje agropecuario. Pese a que la aldea dependía de la villa de Teruel, las posesiones de la Orden eran tan notables que, durante toda la etapa templaria, la población siguió manteniendo el rango de encomienda.
En 1251, Guillermo de Cardona, maestre del Temple en Aragón y Cataluña, consiguió la autorización real para instalar cinco repobladores (y sus familias) en sus posesiones de Camañas. Y pese a la entrega de tierras, la Orden siguió manteniendo una reserva tan amplia como para requerir dos mulos y dos bueyes para su labranza en 1304.
Los jinetes templarios de la antigua iglesia de Camañas.
Durante más de cuatro siglos, la actual Ermita del Consuelo fue la iglesia parroquial de Camañas. Erigida por los monjes de Monte Gaudio, es uno de los pocos templos románicos de planta absidial conservados en la provincia. Su decoración interior se realizó durante el periodo templario, destacando dos singulares conjuntos pictóricos.
El de la cabecera está presidido por el Pantocrátor (Jesucristo bendiciendo con la mano derecha, dentro de la mandorla o “almendra mística”), rodeado por el Tetramorfos (los cuatro evangelistas representados por un ángel, un águila, un león y un toro). Esta representación, tan frecuente en el arte románico, está presente en no pocas localidades del Norte de Aragón, pero es única en la provincia de Teruel. El repertorio pictórico se prolonga más allá del ábside, pero aún no ha podido ser sacado a la luz y restaurado.
Pero aún más singular es el repertorio pictórico de la cubierta, que puede encuadrarse dentro de las “techumbres decoradas gótico-mudéjares”. Fue realizado en la segunda mitad del siglo XIII, poco después que la techumbre de Santa María de Media Villa (Catedral de Teruel). Pese a que sólo se conserva una parte, su excepcionalidad radica, en gran medida, en el nutrido grupo de caballeros templarios que en ella se representan, acompañados por otros jinetes cristianos y musulmanes.
No todos los caballeros templarios aparecen con la característica cruz roja; uno de ellos porta el emblema del Templo de Jerusalén, en realidad la islámica Cúpula de la Roca, que les sirvió de sello, siendo posiblemente un caso único en las representaciones medievales de caballeros templarios conocidas. También se identifica la heráldica de los Cardona, familia estrechamente vinculada con la Orden del Temple, a la que dio dos maestres: Guillermo de Cardona y Berenguer de Cardona. Otros caballeros cristianos portan las barras de la Casa de Aragón.
Los detalles en el vestuario, equipamiento militar y técnicas de combate, permiten diferenciar a los dos bandos en liza; los templarios y demás caballeros cristianos montan “a la brida”, con las piernas estiradas y la lanza en ristre. Los sarracenos aparecen montando “a la jineta”, con las piernas flexionadas y la lanza en alto; se protegen con una adarga, aunque también hay algún escudo circular.
Este repertorio parece formar parte de una escena de combate, en la que terminan derrotados los musulmanes; se desarrolla en las proximidades de un recinto amurallado o ciudad, a la que huyen a refugiarse los sarracenos. Lo más probable es que se vincule con la conquista de Valencia, en la que participó Guillermo de Cardona, el mismo que consiguió la autorización real para la repoblación templaria de Camañas (1251).
El interés de las pinturas de la cubierta no termina ahí, ya que, además de guerreros, se encuentra plagada de animales y seres fantásticos. Este último repertorio podría enmarcarse en la contraposición entre el Bien y el Mal, prolongación simbólica de la lucha entre cristianos y sarracenos.
El Castillo y mucho más.
La impronta templaria conservada en Camañas va más allá de su antigua parroquial. Muy cerca de ésta, se encuentra el Castillo; su torre del homenaje (que requiere una urgente restauración) fue erigida por los freires de Monte Gaudio. Pero el recinto adosado a la misma debió ser construido durante el siglo XIII, en el periodo templario. Próximamente, el antiguo depósito de agua instalado en el mismo se transformará en centro de interpretación sobre la fortaleza y la iglesia primigenia.
Hoy en día, hay un mirador en la parte superior de dicho depósito. Desde esta privilegiada atalaya, podemos ver un paisaje cuyas trazas esenciales fueron definidas por los templarios y otras órdenes militares asentadas en Camañas. Su impronta está presente por todo el municipio, en caminos, campos, montes, fuentes y masías, esperando que vayamos a descubrirla.

Pinturas del ábside: el Pantocrátor de Camañas. Créditos: Los autores.

Pinturas de la techumbre: caballero templario con el Templo de Salomón como motivo heráldico. Créditos: Emilio Viso.

Pinturas de la techumbre: jinete musulmán armado con lanza y adarga. Créditos: Emilio Viso.

Pinturas de la techumbre: caballero templario alanceando a un infante musulmán. Créditos: Emilio Viso.

Pinturas de la techumbre: caballero con el emblema heráldico de los Cardona. El maestre templario Guillermo de Cardona repobló Camañas y participó en la conquista de Valencia. Créditos: Emilio Viso.

Pinturas de la techumbre: representación de una fortaleza. Créditos Emilio Viso.

Conocida como la “contorsionista rubia”, este peculiar personaje de posibles tintes mitológicos lleva un peine en las manos. Créditos Emilio Viso.

Dos aves bebiendo de un cáliz o fuente de la Vida, escena ya presente en el mundo clásico y frecuente en la iconografía románica. Créditos: Los autores.




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