
Mapa del itinerario principal de la ruta.
Publicado en: La magia de viajar por Aragón, n º 120, Zaragoza, 2020, pp. 78-89
Javier Ibáñez González & Rubén Sáez Abad
Introducción. La Ruta de los castillos de las órdenes militares.
Los monjes guerreros de las órdenes del Temple, Hospital, Calatrava, Santiago, Monte Gaudio, Militia Christi de Monreal y Selva Mayor, fueron protagonistas esenciales de la conquista cristiana de Teruel y de la posterior administración del territorio. Presentes durante setecientos años en la provincia, su huella está patente en infinidad de edificios, entre los que destacan numerosas fortalezas.
La ruta de los castillos de las órdenes militares quiere dar a conocer este interesante Patrimonio. Consta de un itinerario principal, que integra siete castillos (uno por cada Militia Christi), que se complementa con itinerarios temáticos vinculados a otras fortalezas de cada orden.
El Castillo de Monreal y la Militia Christi.
Tras conquistar Zaragoza (1118) y derrotar a un poderoso ejército almorávide en la Batalla de Cutanda (1120), Alfonso I el Batallador fundó la Cofradía Militar de Belchite (c. 1122), germen de la Militia Christi o Militia Dei de Monreal (c. 1224). Creada a imagen de las órdenes militares que combatían en Tierra Santa, se instaló en el Castillo de Mont Regal, que pretendía que se convirtiera en una posición geoestratégica dentro de la ruta que unía Zaragoza con Valencia, además de escala obligada para los cruzados aragoneses que se dirigieran a Jerusalén.
Desde su construcción por Alfonso I (hacia 1122-24), hasta su demolición por el despiadado jefe carlista Luis Llagostera (1839), el castillo fue una de las principales fortalezas del Alto Jiloca. En la actualidad, ninguna estructura visible en superficie se puede adscribir a la fase medieval, aunque sí que se conservan en su subsuelo, a la espera de que futuros trabajos arqueológicos las saquen a la luz.
El Castillo de Alfambra y la Orden de Monte Gaudio.
La Orden de Monte Gaudio fue fundada por el conde Rodrigo Álvarez de Sarria (1173) para proteger a los peregrinos que iban a Tierra Santa. Se implantó en la actual provincia de Teruel de la mano de Alfonso II, que les donó el Castillo de Alfambra (1174) y otras destacadas posiciones. Tras la conquista de Jerusalén por Saladino (1187), la fortaleza alfambrina se convirtió en la sede maestral de la orden.
El Castillo de Alfambra guarda en su subsuelo más de 4.500 años de Historia. Ocupado desde el Calcolítico final, su privilegiada situación dentro del Bajo Alfambra explica las reiteradas fases de asentamiento en el Bronce Medio, Hierro I y épocas ibérica e islámica, correspondiendo esta última a una gran fortaleza. Tras la desaparición de Monte Gaudio, pasó a la Orden del Temple (1196) y después al Hospital (1317).
En las cercanías de Alfambra también se conservan restos de otros tres castillos que pertenecieron a Monte Gaudio: Camañas, Orrios y Celadas.
El Castillo de Alcalá de la Selva y los freires de la Selva Mayor.
En 1079, fray Gerardo de Corbie fundó la abadía de la Sauve-Majeure en las cercanías de Burdeos; Aunque pretendía que fuera un lugar de retiro, pronto alcanzó una gran pujanza debido a su proximidad al Camino de Santiago. Sancho Ramírez, rey de Aragón y Navarra, realizó importantes donaciones a esta abadía, ampliadas por Alfonso I el Batallador.
En 1174, Alfonso II de Aragón les entregó el Castillo de Alcalá para su repoblación y "destruccionem sarracenorum", transformando a los pacíficos frailes benedictinos de la Selva Mayor en aguerridos monjes guerreros. Se encuentra sobre restos de un poblado ibero-romano y de una gran fortaleza islámica. Esta última fue reaprovechada por los freires hasta la construcción de un nuevo castillo, en la primera mitad del siglo XIII. Fue arrasado durante la Guerra de los Dos Pedros y reconstruido, con una nueva traza, por los Fernández de Heredia, titulares del señorío desde 1375. Casi cinco siglos después fue refortificado por los carlistas (1835) y tomado al asalto por los liberales (1840).
El Castillo de Aliaga y la Orden del Hospital.
En 1048, unos mercaderes de Amalfi fundaron, junto a la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, un monasterio benedictino con dos conventos, una iglesia y un hospital de peregrinos. Éste fue el germen de la Orden del Hospital, impulsada por Godofredo de Bouillon y dotada de su componente militar por Raimundo de Puy (1120).
La presencia de la Orden en Aragón se remonta al reinado de Alfonso I. Pero será con Alfonso II y Pedro II cuando se extienda ampliamente por tierras turolenses, incrementando notablemente su implantación tras la disolución de la Orden del Temple (1312), de cuyos bienes en Aragón fue heredera (1317).
El Castillo de Aliaga fue ocupado por las huestes de Alfonso I el Batallador (1118), y perdido tras su muerte (1134). Su conquista definitiva se realizó en tiempos de Alfonso II; tras pertenecer a Sancho de Tarazona, éste lo donó a la Orden del Hospital (1163), estableciéndose en él la sede de una encomienda (1180). La fortaleza consta de tres recintos amurallados, presididos por la torre del homenaje, asentada sobre un estrecho e inexpugnable peñasco.
Itinerario temático de los castillos de la Orden del Hospital.
El Castillo de Aliaga es el punto de partida de un itinerario temático dedicado a las fortificaciones de la Orden del Hospital. Los dos siguientes hitos están en Villarroya de los Pinares: el Torreón, estructura vinculada al antiguo castillo, adaptada como torre-campanario; y el Arco del Ayuntamiento, portal del recinto amurallado junto al que se construyeron las casas consistoriales (siglo XVII), cuya lonja, combinada con el portal, da lugar a una peculiar composición arquitectónica.
En Fortanete hay tres interesantes fortificaciones: el Castillo de Fortaner, situado en la cumbre del cerro que se alza sobre la población, remodelado y parcialmente destruido durante las Guerras Carlistas; el recinto amurallado, que desciende desde el castillo y conserva un potente torreón en el extremo Suroeste; y el Castillo del Cid, fortaleza de origen islámico así conocida por atribuirse su conquista al Campeador.
El Castillo de Montalbán y la Orden de Santiago.
La Orden de Santiago fue fundada por Fernando II de León (1170) para proteger la frontera cristiana en la zona de Cáceres. Pero pronto asumió la protección de los peregrinos que acudían al sepulcro del apóstol Santiago en Compostela, por lo que pasó a denominarse Orden de Santiago.
Aunque su presencia en la villa de Teruel se documenta en 1200, el grueso de sus posesiones en la provincia se lo otorgó Pedro II de Aragón a partir de 1210. En el Castillo de Montalbán instalaron la sede de una encomienda de la que dependía Torre de las Arcas, Castel de Cabra, Palomar de Arroyos, Escucha y Utrillas. La fortaleza contaba con importantes instalaciones conventuales; en su iglesia estuvo enterrado Pedro Fernández de Hijar, hijo de rey Jaime I el Conquistador y fundador de un importante linaje nobiliario. En la actualidad, el viejo castillo se encuentra a la espera de que futuros trabajos arqueológicos dejen al descubierto los vestigios de su pasado esplendor.
Itinerario temático de los castillos de la Orden de Santiago.
El Castillo de Montalbán es el punto de partida de una ruta temática dedicada a las fortificaciones de la Orden de Santiago. El hito más cercano es el propio recinto amurallado de Montalbán, levantado durante la Guerra de los Dos Pedros; destaca la torre-puerta de Daroca o la Cárcel, cuya tipología (base abierta en sus cuatro costados) es muy infrecuente en la provincia; también se conservan los portales de Santa Engracia y Rambla Alta, el primero con arco apuntado de sillería y el segundo con arco rebajado muy transformado.
En Castel de Cabra se conserva una potente torre defensiva del siglo XIV, adosada a la iglesia y transformada en campanario; en ella se distinguen las ménsulas que sustentaban las buhardas, que defendían los laterales meridional y septentrional. El último hito de esta ruta es el Castillo de Torre de las Arcas; de planta rectangular, tiene una torre en la esquina oriental que defiende la puerta principal.
Fuera de la ruta por la distancia a la que se encuentra, está el pequeño Castillo de Tormón, cuyos restos se asientan en la cumbre de un espectacular tormo inaccesible.
El Castillo de Castellote y la Orden del Temple.
La Orden del Temple fue fundada en 1118 o 1119 por Hugo de Payens con la finalidad de defender la Fe y proteger a los peregrinos que iban a Tierra Santa.
El grueso de sus posesiones en tierras turolenses procedió de las donaciones realizadas por Alfonso II de Aragón y de la incorporación de los bienes de la extinta Orden de Monte Gaudio. Éste fue el caso del Castillo de Castellote, cedido inicialmente a San Redentor (1188) y que luego pasó al Temple (1196). De este periodo se conserva la torre del homenaje, la posible sala capitular, el aljibe excavado en la roca y el recinto perimetral con dos puertas.
En 1307 se inició el proceso contra los templarios en Francia, que se hará extensivo a Aragón. Los freires de Castellote se opusieron, resistiendo nueve meses de asedio (hasta el 2 de noviembre de 1308), y siendo la última posición templaria en el Maestrazgo.
Itinerarios temáticos de los castillos de la Orden del Temple.
Se han organizado dos itinerarios temáticos ("Maestrazgo" y "Sur") que comprenden las principales fortalezas del Temple en la provincia de Teruel. El "itinerario del Maestrazgo" parte de Castellote, municipio en el que, además del Castillo, conserva restos de la fortaleza de Cuevas de Cañart. Desde allí va a Tronchón (portal y estructuras asociadas al castillo), Mirambel (Castillo-Palacio y el recinto amurallado mejor conservado de la provincia), Cantavieja (murallas y restos del Castillo de los Comendadores), La Iglesuela del Cid (Torre de los Nublos o del Exconjurador y portal de la muralla), Cañada de Benatanduz (restos del castillo) y Villarluengo (portal de la muralla); en buena parte de estos municipios hay masías fortificadas, aunque de fechas posteriores al Temple.
El "itinerario Sur" parte de Albentosa, en cuyo castillo hay un circuito temático con paneles y mesas de interpretación; pasa junto a la Torre de Villastar (propiedad particular); y va hasta el Castillo de Villel, pudiéndose prolongar hasta el de Tramacastiel.
El Castillo de Alcañiz y la Orden de Calatrava.
La Orden de Calatrava se fundó en 1158 para proteger la frontera toledana contra las incursiones musulmanas. Ese mismo año, Sancho III de Castilla le encargó la defensa de Calatrava, cuyo nombre terminaría adoptando la Orden.
En 1179 Alfonso II de Aragón les donó el Castillo de Alcañiz, convirtiéndose en sede de una Encomienda Mayor. El edificio es un auténtico palimpsesto artístico; reescrito con todos los estilos, del románico al barroco, integra armoniosamente interesantes evidencias de todos ellos. Y en su subsuelo conserva restos de una importante fortaleza islámica. La parte noroccidental es la más antigua (siglos XII-XIII), destacando la capilla, el claustro, el refectorio (en ruinas) y la torre del homenaje, esta última decorada con un impresionante conjunto pictórico de principios del siglo XIV. El ala meridional, de carácter eminentemente palacial, data de la primera mitad del siglo XVIII.
Itinerarios temáticos de los castillos de la Orden de Calatrava.
Se han organizado dos itinerarios temáticos ("Oriental" y "Occidental") que comprenden las principales fortalezas de Calatrava en la provincia de Teruel. Ambas parten de Alcañiz, municipio que, además del Castillo, conserva buena parte del recinto amurallado y dos torres de las Guerras Carlistas.
El "itinerario Oriental" se dirige a la Comarca del Matarraña, visitando la torre y los portales-capilla de la muralla de Calaceite; el Castillo de Santa Bárbara, el Portal de Xifré y el Palacio de la Encomienda en La Fresneda; el Castillo de Fórnoles; los restos del castillo y la muralla de Ráfales; el Castillo de la Muela (Monroyo), también vinculado con el Cid; y el Castillo de Peñarroya de Tastavins.
El "itinerario Occidental" va hacia Calanda, donde se conservan los restos del castillo; La Mata de los Olmos, cuya iglesia está adosada a una antigua torre defensiva; Ejulve, donde sucede otro tanto, aunque en este caso la torre es de mayores dimensiones; Molinos, donde se localizan las fortificaciones del Pueyo Ambasaguas y la Peña del Castillo; y Berge, con la interesante Torre Piquer.

Mapa del itinerario temático de la Orden del Hospital.

Mapa del itinerario temático de la Orden de Santiago.

Mapas de los itinerarios temáticos de la Orden del Temple.

Mapa de los itinerarios temáticos de la Orden de Calatrava.

Torre del Reloj del Castillo de Monreal del Campo, edificado entre 1849 y 1854.

El cerro del Castillo de Alfambra.

Estructuras conservadas en el recinto superior del Castillo de Alfambra.

Aljibe del Castillo de Alfambra.

El cerro del Castillo de Alfambra que destaca sobre el llano terreno.

Fachada meridional del Castillo de Alcalá de la Selva.

Distintas perspectivas del Castillo de Alcalá de la Selva en 1840 (Manfredo Fonti, 1840. SGE, modificado).

Flanco occidental de recinto exterior del Castillo de Aliaga.

Flanco nororiental del Castillo de Aliaga.

Grabado un tanto idealizado del Castillo de Aliaga. A. Ronchi, editor, 1874.

Muro del Castillo de Montalbán, posiblemente vinculado a la iglesia conventual.

El Castillo de Montalbán visto desde la carretera.

Muro que delimita el recinto del Castillo de Montalbán por su parte septentrional.

Parte alta del Castillo de Montalbán, donde debía asentarse la torre del homenaje.

Fotografía aérea del Castillo de Castellote antes de la restauración.

Plano del Castillo de Castellote, copia del original del Capitán de Ingenieros D. Ramón Ugarte, realizado por Manuel Yznart y Gómez (c. 1840).

Torre del Homenaje del Castillo de Castellote.

Estancia considerada habitualmente como la sala capitular del Castillo de Castellote.

Torre del homenaje del Castillo de Alcañiz, que atesora en su interior un valioso repertorio de pinturas murales.

Monumental fachada meridional del Castillo de Alcañiz, fruto de la reforma realizada en 1728.




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