
El castillo de Mora de Rubielos. Créditos: Luis Antonio Gil.
Publicado en: Revista de la Asociación Cultural Amigos de Josa, n º 12, Josa, 2019, pp. 13-20
Rubén Sáez Abad & Javier Ibáñez González (ARCATUR).
El primer aspecto a destacar es el hecho de que el patrimonio fortificado turolense, desde el punto de vista numérico, resulta el segundo más cuantioso en cuanto a número de bienes inmuebles, únicamente superado por el religioso. Pero, a diferencia de éste, donde las construcciones de la misma época suelen guardar ciertas similitudes entre sí, con los castillos no sucede lo mismo, pues es imposible encontrar dos castillos iguales entre sí en toda la geografía provincial.
La Orden de 17 de abril de 2006 Departamento de Educación, Cultura y Deporte, por la que se aprobaba la relación de Castillos y la localización de aquellos considerados Bienes de Interés Cultural, incorpora 118 fortificaciones de la provincia de Teruel. Sin embargo, es necesario señalar que esta figura de protección únicamente recoge una mínima parte de las fortificaciones con que cuenta la provincia. A falta de la realización de un inventario definitivo, su número podría situarse por encima de las 500. De confirmarse estas cifras, Teruel sería la provincia con un mayor número de castillos, desbancando a la provincia de Jaén, que con 400 fortificaciones, ostentaba hasta la fecha este meritorio puesto.
Por otro lado, si hay algo que resulta incuestionable es el hecho de que desde hace unos pocos años los castillos turolenses están de moda. A su interés patrimonial e histórico, que resulta a todas luces incuestionable, se suma el valor creciente que están adquiriendo como recursos turísticos de primer nivel. Las cifras de visitantes de este último año, con más de 132.203 tan sólo en las nueve fortalezas de la provincia de Teruel que cuentan con registros de acceso (cobran entradas), avalan esta tendencia en alza.
Su desglose, en cuanto a visitantes y siguiendo la recopilación de datos realizada por el Diario de la Teruel, es el siguiente: castillo de Mora de Rubielos (39.400), castillo de Valderrobres (34.628), castillo de Peracense (22.015), castillo de Alcañiz (14.744), castillo de Albarracín (8.569), muralla de Teruel (7.943), Alcalá de la Selva (2.912), Puertomingalvo (1.900), Albalate del Arzobispo (92). Las ínfimas cifras de esta última fortificación se encuentran mediatizadas por el hecho de que ha estado cerrada durante parte del año por obras.
Los visitantes de este último año, que ascienden a 132.203, avalan la tendencia al crecimiento que se está experimentando durante los últimos años. Suponen un incremento del 9,25 % respecto a los 120.850 del año 2017 y un 28,15 % respecto a los 101.609 de 2016. Sin embargo, todavía queda mucho margen para el crecimiento, pues todas las fortalezas del anterior listado se encuentran muy lejos de tocar techo, ya que varias de ellas podrían superar durante los próximos años los 50.000 visitantes.
Estas cifras demuestran que los castillos constituyen un recurso turístico de primer nivel a escala provincial, únicamente superados, en lo que a número de visitantes se refiere, por conjuntos tan emblemáticos como Dinópolis o el Masuleo de los Amantes. Y, por otro lado, los castillos cuentan con la ventaja de su enorme dispersión a lo largo del territorio, con lo cual su impacto sobre el sector turístico resulta mucho más significativo. Buena muestra de ello resulta el hecho de que cada una de las seis fortificaciones más visitadas de la provincia de Teruel (Mora de Rubielos, Valderrobres, Peracense, Alcañiz, Albarracín y la muralla de Teruel) se encuentra en una comarca diferente.
Pero, también creemos que es importante amplia el foco para comparar los datos de los castillos turolenses con los de otras fortalezas señeras de Aragón. Entre las ocho con más visitantes de toda la Comunidad Autónoma se situarían cuatro turolenses. Por delante de los castillos de Mora de Rubielos, Valderrobres, Peracense y Alcañiz, únicamente encontramos a La Aljafería de Zaragoza (284.977 visitantes), el castillo de Loarre (106.215) y la ciudadela de Jaca (más de 90.000), situándose inmediatamente después de las fortificaciones turolenses el castillo de Monzón.
Estos datos nos animan al optimismo y a seguir trabajando en la mejora de resultados. Sin embargo, desde ARCATUR también somos conscientes de que el camino no ha hecho más que comenzar, debiendo insistirse en una serie de líneas de trabajo.
- Creación de rutas temáticas que engloben a los diferentes castillos, de modo que ningún castillo quede fuera de ellas.
- Aprovechar la creación de la Asociación de los grandes castillos y palacios de España, dentro de la que se han incluido los de Mora de Rubielos, Valderrobres y Peracense, para ayudar a mejorar las cifras no sólo de estos castillos sino también de los próximos y de los integrados en la misma ruta temática.
- Aumentar la promoción institucional por medio de la presencia en ferias nacionales e internacionales (FITUR, SEVATUR, etc.).
- Edición de nuevas publicaciones divulgativas de las diferentes fortificaciones y rutas.
- Aumento de presencia en redes.
En cuanto a la creación de rutas, desde ARCATUR se puso en marcha en 2016 la “Ruta de los castillos de las órdenes militares en la provincia de Teruel”, la primera ruta de carácter específico dedicada a los castillos en Aragón.
Las órdenes militares dejaron una profunda huella en la provincia de Teruel. Actores esenciales de la conquista y repoblación del territorio, tuvieron prerrogativas señoriales durante setecientos años en numerosos municipios distribuidos por toda la geografía turolense. La evidencia más conocida de la presencia de las órdenes militares en nuestra provincia es la imponente nómina de castillos, villas amuralladas, torres defensivas y masías fortificadas, existentes en los territorios en los que estuvieron bajo su control feudal.
Esta ruta se puso en marcha gracias una ayuda concedida dentro del Fondo de Inversiones de Teruel, en virtud de la Orden de 29 de abril de 2016 del Consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda. La actuación consistió en la instalación de mesas de interpretación en siete fortalezas asociadas a cada una de las órdenes militares con implantación en el territorio provincial: Militia Christi de Mont Regal, Monte Gaudio, Temple, Hospital, Santiago, Calatrava y los freires de la Selva Mayor. Y ésta también es una de las originalidades de la provincia de Teruel, pues casi con total seguridad fue la única de las provincias españolas donde estuvieron presentes siete órdenes militares diferentes, entre ellas la primera creada en la Península Ibérica.
Esta ruta consta de un itinerario principal y de una serie de itinerarios secundarios, que en la mayor parte de los casos parten del mismo. El trazado del itinerario principal está formado por la fortificación principal de cada una de las órdenes militares presentes en la provincia de Teruel:
- Militia Christi => Castillo de Monreal del Campo (1124)
- Orden de Monte Gaudio => Castillo de Alfambra (1174)
- Monjes de la Selva Mayor => Castillo de Alcalá de la Selva (1174)
- Orden de Calatrava => Castillo de Alcañiz (1179)
- Orden del Hospital de San Juan => Castillo de Aliaga (c. 1180)
- Orden del Temple => Castillo de Castellote (1196)
- Orden de Santiago => Castillo de Montalbán (1210)
Los extremos de la ruta son las localidades de Monreal del Campo y de Alcañiz. Monreal sería el punto de entrada natural a la ruta para los visitantes procedentes de Madrid, Navarra y País Vasco, mientras que Alcañiz lo sería para los de Cataluña. Cualquiera de las dos opciones es interesante para los visitantes que provengan de Zaragoza, mientras que los de la Comunidad Valenciana podrían entrar por Alcalá de la Selva.
La ruta ha sido diseñada para poder ser realizada a lo largo de un fin de semana y discurre por seis comarcas diferentes: Bajo Aragón, Maestrazgo, Cuencas Mineras, Comunidad de Teruel, Gúdar-Javalambre y Jiloca. Junto a la ruta principal se han creado itinerarios temáticos, de modo que quien tenga un interés especial por alguna de las órdenes en concreto pueda visitar de forma específica los castillos que esa orden poseía en la provincia de Teruel.
El primero de los itinerarios temáticos creados es el de la Orden de Monte Gaudio. La Orden de Monte Gaudio fue fundada por el conde Rodrigo Álvarez de Sarria (1173) para proteger a los peregrinos que iban a Tierra Santa. Se implantó en la actual provincia de Teruel de la mano de Alfonso II, que les donó el Castillo de Alfambra (1174) y otras destacadas posiciones. Tras la conquista de Jerusalén por Saladino (1187), la fortaleza alfambrina se convirtió en la sede maestral de la orden.
El Castillo de Alfambra guarda en su subsuelo más de 4.500 años de Historia. Ocupado desde el Calcolítico final, su privilegiada situación dentro del Bajo Alfambra explica las reiteradas fases de asentamiento en el Bronce Medio, Hierro I y épocas ibérica e islámica, correspondiendo esta última a una gran fortaleza. Tras la desaparición de Monte Gaudio, pasó a la Orden del Temple (1196) y después al Hospital (1317).
El Castillo de Alfambra es el punto de partida de la ruta temática dedicada a la Orden de Monte Gaudio, que integra otros tres enclaves cercanos. Aunque fueron más los castillos que entre 1174 y 1196 dependieron de esta Orden, son muy pocos los restos constructivos que se conservan de tan lejano momento:
El Castillo de Orrios, a 8 km. de Alfambra, tan sólo se conserva el emplazamiento del antiguo castillo, en el extremo del espolón calcáreo que se alza sobre la población. Esta pequeña fortaleza ocupó un pequeño tormo, aislado artificialmente mediante un ancho foso.
El Castillo de Camañas se asienta en una pequeña elevación en el límite suroccidental del Llano de Visiedo. Pese a su interés, esta fortaleza se encuentra sumamente deteriorada. Destaca su torre del homenaje, de planta cuadrada y 6 m. de lado, con fábrica de tapial, zócalo de sillería y puerta elevada. También se conservan restos de fortificaciones en la cabecera de la antigua iglesia parroquial (actual ermita de Nuestra Señora del Consuelo); este templo, de planta absidial, conserva interesantes pinturas gótico-mudéjares en la cubierta (con representaciones de caballeros de órdenes militares) y tardo-románicas en la cabecera.
El de Celadas es un castillo-palacio de sillería utilizado hoy como Ayuntamiento. Situado en el centro del caserío, presenta una fachada de sillería, flanqueada por dos torreones.
El segundo itinerario temático es el de la Orden del Hospital. En 1048, unos mercaderes de Amalfi fundaron, junto a la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, un monasterio benedictino con dos conventos, una iglesia y un hospital de peregrinos. Éste fue el germen de la Orden del Hospital, impulsada por Godofredo de Bouillon y dotada de su componente militar por Raimundo de Puy (1120).
La presencia de la Orden en Aragón se remonta al reinado de Alfonso I. Pero será con Alfonso II y Pedro II cuando se extienda ampliamente por tierras turolenses, incrementando notablemente su implantación tras la disolución de la Orden del Temple (1312), de cuyos bienes en Aragón fue heredera (1317).
El Castillo de Aliaga fue ocupado por las huestes de Alfonso I el Batallador (1118), y perdido tras su muerte (1134). Su conquista definitiva se realizó en tiempos de Alfonso II; tras pertenecer a Sancho de Tarazona, éste lo donó a la Orden del Hospital (1163), estableciéndose en él la sede de una encomienda (1180). La fortaleza consta de tres recintos amurallados, presididos por la torre del homenaje, asentada sobre un estrecho e inexpugnable peñasco.
El Castillo de Aliaga es el punto de partida del itinerario temático dedicado a las fortificaciones de la Orden del Hospital. Los dos siguientes hitos están en Villarroya de los Pinares: el Torreón, estructura vinculada al antiguo castillo, adaptada como torre-campanario; y el Arco del Ayuntamiento, portal del recinto amurallado junto al que se construyeron las casas consistoriales (siglo XVII), cuya lonja, combinada con el portal, da lugar a una peculiar composición arquitectónica.
En Fortanete hay tres interesantes fortificaciones: el Castillo de Fortaner, situado en la cumbre del cerro que se alza sobre la población, remodelado y parcialmente destruido durante las Guerras Carlistas; el recinto amurallado, que desciende desde el Castillo y conserva un potente torreón en el extremo Suroeste; y el Castillo del Cid, fortaleza de origen islámico así conocida por atribuirse su conquista al Campeador.
El tercero de los itinerarios sería el de las fortificaciones de la Orden de Santiago. La Orden de Santiago fue fundada por Fernando II de León (1170) para proteger la frontera cristiana en la zona de Cáceres. Pero pronto asumió la protección de los peregrinos que acudían al sepulcro del apóstol Santiago en Compostela, por lo que pasó a denominarse Orden de Santiago.
Aunque su presencia en la villa de Teruel se documenta en 1200, el grueso de sus posesiones en la provincia se lo otorgó Pedro II de Aragón a partir de 1210. En el Castillo de Montalbán instalaron la sede de una encomienda de la que dependía Torre de las Arcas, Castel de Cabra, Palomar de Arroyos, Escucha y Utrillas. La fortaleza contaba con importantes instalaciones conventuales; en su iglesia estuvo enterrado Pedro Fernández de Híjar, hijo de rey Jaime I el Conquistador y fundador de un importante linaje nobiliario. En la actualidad, ya se ha elaborado el Plan Director que guiará la restauración de este viejo castillo, que se encuentra a la espera de que futuros trabajos arqueológicos dejen al descubierto los vestigios de su pasado esplendor.
El Castillo de Montalbán es el punto de partida de una ruta temática dedicada a las fortificaciones de la Orden de Santiago. El hito más cercano es el propio recinto amurallado de Montalbán, levantado durante la Guerra de los Dos Pedros; destaca la torre-puerta de Daroca o la Cárcel, cuya tipología (base abierta en sus cuatro costados) es muy infrecuente en la provincia; también se conservan los portales de Santa Engracia y Rambla Alta, el primero con arco apuntado de sillería y el segundo con arco rebajado muy transformado.
En Castel de Cabra se conserva una potente torre defensiva del siglo XIV, adosada a la iglesia y transformada en campanario; en ella se distinguen las ménsulas que sustentaban las buhardas, que defendían los laterales meridional y septentrional. El último hito de esta ruta es el Castillo de Torre de las Arcas; de planta rectangular, tiene una torre en la esquina oriental que defiende la puerta principal.
Fuera de la ruta por la distancia a la que se encuentra, está el pequeño Castillo de Tormón, cuyos restos se asientan en la cumbre de un espectacular tormo inaccesible.
La Orden del Temple cuenta con dos itinerarios temáticos diferentes: el de los templarios del Maestrazgo y el de los Templarios del Sur de Teruel. La Orden del Temple fue fundada en 1118 o 1119 por Hugo de Payens con la finalidad de defender la Fe y proteger a los peregrinos que iban a Tierra Santa.
El grueso de sus posesiones en tierras turolenses procedió de las donaciones realizadas por Alfonso II de Aragón y de la incorporación de los bienes de la extinta Orden de Monte Gaudio. Éste fue el caso del Castillo de Castellote, cedido inicialmente a San Redentor (1188) y que luego pasó al Temple (1196). De este periodo se conserva la torre del homenaje, la posible sala capitular, el aljibe excavado en la roca y el recinto perimetral con dos puertas.
En 1307 se inició el proceso contra los templarios en Francia, que se hará extensivo a Aragón. Los freires de Castellote se opusieron, resistiendo nueve meses de asedio (hasta el 2 de noviembre de 1308), por lo que fue la última posición templaria en el Maestrazgo.
Se han organizado dos itinerarios temáticos "Maestrazgo" y "Sur de Teruel", que comprenden las principales fortalezas del Temple en la provincia turolense.
El "itinerario de los templarios del Maestrazgo" parte de Castellote, municipio en el que, además del Castillo, conserva restos de la fortaleza de Cuevas de Cañart. Desde allí va a Tronchón (portal y estructuras asociadas al castillo), Mirambel (Castillo-Palacio y el recinto amurallado mejor conservado de la provincia), Cantavieja (murallas y restos del Castillo de los Comendadores), La Iglesuela del Cid (Torre de los Nublos o del Exconjurador y portal de la muralla), Cañada de Benatanduz (restos del castillo) y Villarluengo (portal de la muralla); en buena parte de estos municipios hay masías fortificadas, aunque de fechas posteriores al Temple.
El "itinerario de los templarios del Sur de Teruel" parte de Albentosa, en cuyo castillo hay un circuito temático con paneles y mesas de interpretación; pasa junto a la Torre de Villastar (propiedad particular); y va hasta el Castillo de Villel, pudiéndose prolongar hasta los de Libros y Tramacastiel.
La Orden de Calatrava también cuenta con dos itinerarios temáticos: el de los calatravos del Matarraña y el de los calatravos del Guadalopillo. La Orden de Calatrava se fundó en 1158 para proteger la frontera toledana contra las incursiones musulmanas. Ese mismo año, Sancho III de Castilla le encargó la defensa de Calatrava, cuyo nombre terminaría adoptando la Orden.
En 1179 Alfonso II de Aragón les donó el Castillo de Alcañiz, convirtiéndose en sede de una Encomienda Mayor. El edificio es un auténtico palimpsesto artístico; reescrito con todos los estilos, del románico al barroco, integra armoniosamente interesantes evidencias de todos ellos. Y en su subsuelo conserva restos de una importante fortaleza islámica. La parte noroccidental es la más antigua (siglos XII-XIII), destacando la capilla, el claustro, el refectorio (en ruinas) y la torre del homenaje, esta última decorada con un impresionante conjunto pictórico de principios del siglo XIV. El ala meridional, de carácter eminentemente palacial, data de la primera mitad del siglo XVIII.
Se han organizado dos itinerarios temáticos "calatravos del Matarraña" y "calatravos del Guadalopillo", que comprenden las principales fortalezas de Calatrava en la provincia de Teruel. Ambas parten de Alcañiz, municipio que, además del Castillo, conserva buena parte del recinto amurallado y dos torres de las Guerras Carlistas.
El "itinerario de los calatravos del Matarraña" se dirige a la Comarca del Matarraña, visitando la torre y los portales-capilla de la muralla de Calaceite; el Castillo de Santa Bárbara, el Portal de Xifré y el Palacio de la Encomienda en La Fresneda; el Castillo de Fórnoles; los restos del castillo y la muralla de Ráfales; el Castillo de la Muela (Monroyo), también vinculado con el Cid; y el Castillo de Peñarroya de Tastavins.
El "itinerario de los calatravos del Guadalopillo" va hacia Calanda, donde se conservan los restos del castillo; La Mata de los Olmos, cuya iglesia está adosada a una antigua torre defensiva; Ejulve, donde sucede otro tanto, aunque en este caso la torre es de mayores dimensiones; Molinos, donde se localizan las fortificaciones del Pueyo Ambasaguas y la Peña del Castillo; y Berge, con la interesante Torre Piquer.
Si bien, esta ruta ya se ha puesto en marcha, todavía es mucho lo que queda por hacer para que se encuentre finalizada. Todavía es necesaria la instalación de los paneles correspondientes en las diferentes fortificaciones que forman parte de los distintos itinerarios temáticos. Y, por otro lado, es necesaria la construcción de los correspondientes centros de interpretación de cada una de las órdenes militares, así como el centro de interpretación de la ruta. Este último centro se situará en la ermita de San Juan de la localidad de Monreal, contándose ya con el pertinente proyecto museístico, que se encuentra a la espera de conseguir la necesaria financiación para su ejecución.
Junto a esta ruta que ya ha echado a andar, desde ARCATUR se está trabajando en el diseño de nuevas rutas, de tal forma que ningún castillo de la provincia quede al margen de ellas. De este modo, las fortificaciones que se encuentran en un mejor estado de conservación pueden actuar de reclamo para que los visitantes se acerquen a otras que lo estén en peor. Esto resulta sumamente importante, puesto que las intervenciones en las fortificaciones se dilatan mucho en el tiempo y hay que empezar a conseguir resultados inmediatos sin dejar pasar el tiempo.
Actualmente son cuatro las rutas que hemos planteado y dentro de las cuales quedarían prácticamente incluidas todas las fortificaciones con las que cuenta la provincia de Teruel:
- Ruta de los castillos de la frontera castellana. Dentro de esta ruta se incluirían todas las fortificaciones que formaron parte de la estratégica frontera con Castilla, englobando fortificaciones de las comarcas del Jiloca, Sierra de Albarracín, Comunidad de Teruel y Gúdar-Javalambre. Junto a las fortificaciones turolenses, también se están manteniendo contactos con la provincia de Guadalajara para poder incluir también fortificaciones castellanas. Cada fortificación turolense de la frontera tenía su correspondiente al otro lado de la frontera, lo que permitiría articular una oferta para el visitante muy diferente, al ayudarle a entender cómo se protegían los territorios fronterizos.
- Ruta de los castillos-palacio de Teruel. Son numerosos los castillos de la provincia de Teruel que cumplieron a un tiempo la función de castillo y palacio, siendo sus principales exponentes los de Mora de Rubielos, Valderrobres y Albalate del Arzobispo. El objeto de esta ruta es englobar esas espectaculares fortificaciones.
- Fortificaciones musulmanas de Teruel. La presencia andalusí en la provincia de Teruel dejó significativas fortificaciones. Esta ruta pretende englobar las principales, más allá del hecho de que buena parte de los castillos turolenses tuvieron un origen islámico, aunque las obras cristianas posteriores terminaron enmascarando esos restos.
- Fortificaciones de las Guerras Carlistas. Las Guerras Carlistas tuvieron una especial incidencia en la provincia de Teruel, acarreando la destrucción de buena parte de las fortificaciones turolenses. Más allá de los daños que ocasionó este conflicto al patrimonio fortificado turolense, también fueron erigidas nuevas fortificaciones y se procedió a la reforma de otras. Por medio de esta ruta se pretende dar a conocer este rico e interesante patrimonio del siglo XIX.
Más allá de las rutas creadas, un posible punto de inflexión para el futuro de algunas de las fortificaciones más visitadas de la provincia de Teruel ha sido su incorporación a la Asociación de castillos y palacios turísticos de España. Se trata de un Club de Producto Turístico donde se incluyen los castillos y palacios señeros de la geografía española y que será promocionado por Turespaña a nivel internacional como uno de los principales recursos a visitar por el turismo internacional que recale en nuestro país.
Entre los 43 castillos y palacios seleccionados para entrar dentro de este producto turístico, en primera instancia, se han incorporado las fortalezas turolenses de Mora de Rubielos, Valderrobres y Peracense. Se trata de la única provincia de España que contará con tres de sus fortificaciones dentro de este producto al comenzar su singladura. Estos tres castillos pueden convertirse en el reclamo que atraiga a muchos amantes de los castillos al territorio turolense, siendo necesario desde estos polos de atracción conseguir su dispersión por el resto del territorio, al ofertarles otras fortificaciones que puedan visitar durante su estancia en tierras turolenses.
Desde ARCATUR consideramos que resulta necesario también seguir incidiendo en la promoción de los castillos turolenses como un recurso de conjunto, más allá de las acciones que cada una de las localidades o comarcas donde se asientan los castillos pueda realizar. Para ello es necesaria la asistencia a ferias turísticas de primer nivel, como pueden ser FITUR, SEVATUR, ARATUR o INTUR. Los castillos constituyen uno de los principales recursos turísticos de la provincia de Teruel, a tenor de las cifras presentadas al comienzo de este artículo, por lo que su representación en estos certámenes de tanta trascendencia debe ser acorde con lo que aportan al turismo provincial.
También resulta importante la promoción de las principales fortificaciones turolenses, así como de las rutas que se han creado o se creen en el futuro, por medio de la edición de material turístico. Así, de la “Ruta de los castillos de las órdenes militares en la provincia de Teruel” se editó una primera tirada de 30.000 trípticos y 5.000 folletos de 16 páginas donde quedaba recogido su itinerario principal. La edición de este material fue posible gracias a la colaboración de varios ayuntamientos y comarcas. Actualmente, a ARCATUR le ha sido concedida otra subvención por parte de Turismo de Aragón para la edición de los trípticos correspondientes a cada una de las rutas temáticas de cada una de las órdenes militares. De este modo, se verá incrementado el material destinado a seguir promocionando la ruta.
También es importante conseguir que los medios de comunicación, dada su enorme repercusión en el territorio por su elevado número de lectores, contribuyan a promocionar el territorio con reportajes vinculados con los castillos. En este sentido, destaca el papel desempeñado por el Diario de Teruel, por su contribución a la promoción del patrimonio turolense. En concreto, de la “Ruta de los castillos de las órdenes militares en la provincia de Teruel” se realizaron siete reportajes de dos páginas cada uno en el Diario de Teruel, dedicados a cada uno de los castillos que integran la ruta y a la orden de la que formaban parte. También se publicó un reportaje a doble página sobre la Ruta en la sección de viajes del Heraldo de Aragón.
Junto a estas publicaciones en medios de comunicación, hay que seguir insistiendo también por medio de artículos en las publicaciones especializadas dirigidas al turismo en general (Verde Teruel) y a las personas interesadas en los castillos (Castillos de Aragón). Desde ARCATUR hemos asumido el compromiso de que en cada una de los números de las dos revistas anteriores aparezca un artículo dedicado a los castillos de Teruel. Tras casi tres años de trabajo en común con ambas, se está consiguiendo dar a conocer nuestro rico patrimonio fortificado, tanto el público amante de los castillos como entre aquellos que desean experiencias de viajes diferentes.
Además de las contribuciones en publicaciones periódicas, ya son cuatro las monografías que han visto la luz gracias al trabajo desarrollado por ARCATUR. La primera de ellas es la Guía de los castillos de las Órdenes militares en Aragón, libro de 224 páginas que hace un repaso por el origen de las órdenes militares, su implantación en el Reino de Aragón y describe en detalle todas y cada una de las fortificaciones aragonesas que pertenecieron a los monjes guerreros. De esta guía, cuya puesta de largo tuvo lugar en el marco de la Feria Internacional de Turismo (FITUR), se han editado 1.500 ejemplares.
También ocupa un lugar destacado el libro Castillos de Teruel, que recogió las actas de las I Jornadas Castillos de Teruel que se celebraron en el castillo de Mora de Rubielos el año pasado. En él se hace un recorrido por las principales fortificaciones de la provincia, al mismo tiempo que se ofrece una visión de conjunto del patrimonio fortificado turolense. Las II Jornadas Castillos de Teruel se celebrarán en la ciudad de Teruel, con motivo de los actos del 850 aniversario de la incorporación de Teruel al Reino de Aragón, y estarán dedicadas de forma monográfica a la muralla de Teruel. El libro que se publique con sus actas también tendrá como motivo temático el recinto amurallado turolense.
Junto a ambas publicaciones, también han visto la luz las monografías I Jornadas sobre el castillo de Alfambra y la Orden de Monte Gaudio y II Jornadas sobre el territorio de Monte Gaudio. Ambas publicaciones recogen las actas celebradas con motivo de las dos jornadas dedicadas monográficamente a esta orden militar y que han tenido lugar en las localidades de Alfambra y Camañas respectivamente los años 2018 y 2019. Esta cita se ha convertido ya en un encuentro institucionalizado, de modo que ya ha empezado a trabajarse tanto en la búsqueda del lugar de celebración de las III Jornadas, así como en su contenido.
Estas jornadas se suman a la celebración del Día de los castillos de Teruel, que este 2019 alcanzó su quinta edición. Tras pasar por las localidades de Mora de Rubielos, Peracense, Alfambra y Mirambel, este año se celebró en el castillo de Valderrobres. A lo largo de la jornada se celebran conferencias o se hacen visitas guiadas al castillo donde se celebra, teniendo un claro tinte reivindicativo. A lo largo de esta jornada se hace entrega de los premios de fotografía “Castillos de Teruel”, cuyas fotografías ganadoras pasan a quedar integrada dentro de la exposición “Castillos de Teruel”.
Esta exposición a lo largo de los cuatro de vida que tiene desde su creación ha recorrido buena parte de la provincia, recalando en las localidades de Mora de Rubielos, Peracense, Alfambra, Mirambel, Cedrillas, Linares de Mora, Huesa del Común, Ejulve o Josa entre muchos otros. También ha recalado en la capital turolense, donde ha podiso ser contemplada tanto en los aljibes medievales como en el espacio de la muralla.
También es necesario destacar la instauración de las I Jornadas “Castillos de Teruel. De su puesta en valor a la didáctica”, que se celebraron en el Castillo de Mora de Rubielos. A lo largo de los dos días que se prolongaron diferentes especialistas, gestores y técnicos de patrimonio compartieron experiencias, ponencias y mesas redondas, donde se analizó el estado actual de los castillos turolenses y sus perspectivas de futuro. Estas jornadas también se van a institucionalizar, con una segunda edición este año, que como ya se ha apuntado arriba tratará de la muralla de Teruel.
Todo el trabajo realizado durante los últimos años por ARCATUR fue reconocido en 2018 con la entrega de una Placa al Mérito Turístico por parte del Gobierno de Aragón. En palabras del Consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda, José Luis Soro “por su destacada labor en la recuperación, promoción y difusión de los Castillos de Teruel, y especialmente en la Ruta de los Castillos de las Ordenes Militares en la provincia de Teruel, constituyendo un recurso turístico con gran atracción de visitantes. Por su importante contribución al desarrollo del turismo cultural y patrimonial en Aragón”.
Pero, más allá de la promoción de los castillos turolenses, es todavía mucho lo que queda por hacer, no sólo para seguir mejorando las cifras de visitantes de los castillos que ya se encuentran abiertos al público y que suponen un pequeño porcentaje de las 500 fortificaciones con que cuenta la provincia de Teruel. Se hacen necesarias intervenciones y consolidaciones de urgencia en aquellos que se encuentran en peor estado para evitar que siga aumentando su deterioro. Pero, también para que puedan entrar en la selecta lista de castillos visitables y consigan aportar económicamente al territorio en el que se encuentran.
Excavaciones arqueológicas para seguir conociendo más acerca de las diferentes fortificaciones, restauraciones o musealizaciones, que contribuyan a facilitar al visitante la comprensión de las fortificaciones, son tan sólo algunos aspectos en los que es necesario insistir para lograr optimizar este rico patrimonio. Necesitamos que los castillos se doten de las herramientas necesarias para poder arrancar. En este sentido, los planes directores se han convertido en la herramienta fundamental para marcar las pautas a seguir a la hora de abordar las intervenciones en cualquier fortificación.
La elaboración de planes directores debe ser el paso previo a cualquier intervención, siendo necesario que las instituciones supramunicipales apoyen y contribuyan económicamente a su redacción, de modo que se dote a las fortificaciones de la herramienta necesaria para poder abrirse a un amplio abanico de opciones para conseguir la financiación necesaria para acometer las obras necesarias en las fortificaciones. Es un largo camino que no ha hecho más que comenzar, pero que, dados los resultados que se están consiguiendo, resulta esperanzador.
A pesar de los éxitos logrados, todavía queda mucho por hacer. Desde ARCATUR creemos que ha llegado el momento de que aquellos castillos que marcaron el devenir de nuestra tierra en el pasado, se conviertan en los baluartes sobre los que hacer descansar nuestro futuro. Últimamente el tema de la despoblación parece haber irrumpido de nuevo en la agenda política. Un importante recurso para combatirla es el patrimonio fortificado, cuyos integrantes constituyen una de las principales señas de identidad de las poblaciones donde se localizan.
Por todo ello consideramos necesario que las inversiones en los castillos turolenses resulten acordes con lo que aportan al turismo provincial. Es el momento de que todos tomemos conciencia de que los castillos pueden convertirse en la tabla de salvación a la que aferrarse muchas localidades. Sólo de este modo conseguiremos, no sólo preservar un excepcional patrimonio, sino también que revierta en la sociedad y contribuya a la salvación de las localidades en las que se asienta.

Castillo de Valderrobres. Créditos: Rubén Sáez Abad.

Vista del castillo de Peracense, con el cerro de San Ginés al fondo. Créditos: Jesús Gerardo Franco Calvo.

Mapa del itinerario principal de la “Ruta de los castillos de las órdenes militares en la provincia de Teruel”.

Presentación de la Guía de los castillos de las órdenes militares en Aragón en FITUR.

Celebración del III Día de los Castillos de Teruel en Alfambra.




0 Comentarios